Más allá del deber ciudadano de hacer un uso racional del agua potable, sobre todo en tiempos de un fenómeno de El Niño que arreciará en los primeros meses de 2016, quien insista en lo contrario en el Valle de Aburrá le llegará más costoso “el recibo del agua” en enero.
A partir de los consumos de diciembre, Empresas Públicas de Medellín comenzará a aplicar la medida nacional de la Comisión de Regulación de Agua Potable (CRA), dispuesta en la Resolución 726, del 7 de octubre pasado. La norma busca desestimular los consumos máximos de agua y promover el uso eficiente por cada piso térmico.
En el caso de Medellín y su área metropolitana, el tope permitido sin sobrecosto es de 28 metros cúbicos mensuales (28 mil litros) por vivienda o establecimiento.
“A quien consuma más, por cada metro cúbico adicional se le facturará el doble del valor de referencia, como establece la CRA. Se debe aclarar que no es un alza en la tarifa, se está siguiendo la directriz del regulador”, explicó ayer a EL COLOMBIANO el vicepresidente de Agua y Saneamiento de EPM, Santiago Ochoa Posada.
El cobro adicional a los derrochones no es para EPM, sino que va al Fondo Nacional Ambiental (Fonam), que destina esos recursos a la protección de cuencas y reforestación.
Los usuarios residenciales deben tener en cuenta tres cosas: el metro cúbico vale distinto por cada estrato y en cada uno de los 10 municipios del área metropolitana; recuerde que la normatividad dispone unos cargos fijos y otros variables; y por último, los estratos 1, 2 y 3 están subsidiados hasta el metro cúbico 20, el estrato 4 tiene tarifa plena, y estratos 5 y 6 contribuyen sobre todos los metros cúbicos consumidos.
Saque cuentas
Por ejemplo, un usuario de estrato 4 del Valle de Aburrá, excepto en Caldas y Barbosa, paga un cargo variable de 1.212,25 pesos por cada metro cúbico hasta el 28. De ahí para arriba cada metro adicional que consuma se le facturará a 2.424,50 pesos.
Al aplicar la medida de la CRA, ese mismo usuario, si consume 32 metros cúbicos, tendrá como resultado: a un cargo fijo de 8.564 pesos, le suma un cargo variable de 33.493 pesos, hasta el tope de 28 metros cúbicos; para los cuatro restantes, se le cobra el doble, o sea, 9.698 pesos.
Así que su factura será de 52.206 pesos, un incremento de 10,24 por ciento en la cuenta típica total de este usuario sin aplicar la disposición. Si ese usuario revisa su factura, verá que habrá otro ítem discriminando el costo adicional.
Sin embargo, entre los 1,1 millones de usuarios que tiene EPM en el Valle de Aburrá, residenciales y no residenciales, el consumo promedio es de 14 metros cúbicos mensuales.
Ahorre por conciencia
“En la ciudad hay una conciencia de uso responsable, al tiempo que la renovación urbanística ha permitido renovar sanitarios que ya no descargan 20 litros, como dos décadas atrás, sino hasta solo 4 litros”, señaló el funcionario de EPM.
En todo caso, cada familia del Valle de Aburrá puede hacer un esfuerzo adicional, asumiendo o profundizando desde ya hábitos de ahorro, teniendo en cuenta que desde diciembre comienzan a escasear las lluvias y se debe cuidar el líquido para la sequía que viene en el primer trimestre de 2016.
Por ahora, los embalses de captación para agua potable mejoraron sus niveles en noviembre, luego de 10 meses del año en que ha llovido menos de la mitad de la media histórica. La Fe registró ayer un nivel de 98,71 por ciento, seguido de Piedras Blancas (95,42) y Riogrande (67,67).
Pero hay que tener en cuenta que el consumo en el Valle de Aburrá en un día normal es de 771.552 metros cúbicos (771,55 millones de litros), pero se incrementa 3 por ciento en épocas de verano intenso.
Hay que ahorrar, por conciencia, pero también por cuidar el bolsillo, que ya debe pagar más con las alzas de tarifas de energía que vienen en 2016, según lo dispuso el Gobierno.