Luego de participar en la edificación de Anif como un centro de pensamiento sobre la economía y la sociedad colombianas, el empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo renunció al consejo directivo del gremio de instituciones financieras.
En su carta de dimisión, el empresario exalta la labor de sus colaboradores y dice que en adelante se dedicará a actividades culturales y filantrópicas, entre ellas, la construcción de un moderno hospital para la atención del cáncer.
Texto de la carta:
“He tenido el privilegio de presidir por cerca de tres décadas el Consejo Directivo de esta Asociación (Anif), a la cual me vinculé como afiliado desde su fundación, en 1974.
Considero que ahora debo dedicarle mucho más tiempo a otra serie de ocupaciones que reclaman mi presencia, entre ellas algunas obras filantrópicas cuya organización estoy adelantando y demandan mucha más actividad de mi parte.
Mi trabajo en Anif ha sido siempre apasionante. Es de todos conocido cómo la crisis financiera de 1982 llegó a poner en riesgo la propia subsistencia de la Asociación, cuando en vez de clausurarse, como era el deseo del gobierno de la época, con un comprometido grupo de colegas decidimos, a partir de 1986, convertirlo en un verdadero centro de pensamiento y gestión, posicionándolo como uno de los think-tanks más relevantes a la hora de impulsar mejoras para el desarrollo nacional, condición que Anif mantiene y conserva por sus propios méritos.
Esta agenda que hemos venido trabajando es muy amplia. Ha buscado atacar la raíz de problemas de vieja data, con el fin de proponer soluciones estructurales, bien que se trate de correctivos en el frente fiscal, la ampliación de la frontera agrícola hacia la Orinoquia, o la mayor eficacia en la prestación de una “pronta y cumplida justicia”, entre muchísimos otros temas que podría resaltar.
También le ha correspondido a Anif propugnar una mejor dinámica de los mercados financieros locales, los que tanto apoyo le han proporcionado a Colombia en su exitoso desarrollo, mostrando gran capacidad de superación, por ejemplo en medio de la actual turbulencia internacional.
No ha sido fácil para mí esta decisión, que hoy tomo, de renunciar a esta honrosa posición en momentos en que se siguen estudiando, sin haber alcanzado soluciones satisfactorias, problemas como el de la justicia, cuya ineficiencia y lentitud no se han superado, al punto de que produce la sensación de desamparo en este campo tan importante para la armonía y convivencia de la comunidad.
También resulta apasionante el reto del desarrollo ordenado de la altillanura, principalmente en la región de la Orinoquia, que tantas oportunidades ofrece para la solución o alivio de muchos de los problemas nacionales.
No menos importante son el análisis y solución de los problemas de la economía nacional, afectada por diversas circunstancias, intrínsecas algunas y extrínsecas otras, que están repercutiendo en factores de gran sensibilidad como la inflación, el desempleo y el crecimiento del PIB.
Los que acabo de mencionar son solamente una muestra de los muchos campos de la actividad nacional en que Anif se desempeña permanentemente con gran profesionalismo, pero sobre todo con el propósito único de contribuir desinteresadamente al engrandecimiento de Colombia.
Mi obsesión con estos temas de la agenda pública ha sido reconocida, tanto que ustedes designaron con mi nombre el Premio a la Investigación en Políticas Públicas, que entrega la Asociación cada dos años; alto honor por el cual estoy profundamente agradecido.
La gran fortaleza que ha alcanzado Anif, tanto en la administración liderada desde hace varios años por Sergio Clavijo, como en su Consejo Directivo, garantiza sin reservas que su presencia seguirá siendo fundamental en el acontecer nacional, del cual seguirá siendo guía y orientadora.
A ustedes, apreciados miembros del Consejo Directivo, les expreso mis más profundos agradecimientos por el voto de confianza que me han otorgado durante todo este tiempo; quiero dar un particular reconocimiento a mi compañero de equipo de estos últimos años en la dirección, el Dr. Carlos Raúl Yepes, y señalar mis sentimientos de gratitud con todos y cada uno de los trabajadores y directores ejecutivos de Anif, pues sin ellos esta grata tarea, que hoy culmina para mí, no hubiera sido posible.
Con sentimientos de admiración y aprecio, cordialmente,
Luis Carlos Sarmiento Angulo”.