Un alud de tierra interrumpió el paso de al menos 2.000 vehículos de carga. Colapso duró 27 horas.
A las 3:30 de la tarde de ayer fue reabierta la vía Bogotá-Villavicencio, luego de permanecer cerrada por 27 horas despuésde que un alud de tierra cayó en el kilómetro 20, en inmediaciones del municipio de Chipaque (Cundinamarca).
Según Coviandes, concesionario a cargo de la vía, la emergencia comenzó el martes a la una de la tarde, cuando se presentó un desprendimiento de más de 2.200 metros cúbicos de tierra en el sector conocido como Abasticos, bloqueando completamente la vía.
Aunque el paso de vehículos se habilitó momentáneamente, otros dos deslizamientos ocurridos en la madrugada de ayer obligaron a cerrar de nuevo el tramo. (Vea las fotografías del derrumbe).
Más de 20 máquinas fueron necesarias para la remoción de escombros. Se estima que unos 2.000 camiones de carga no pudieron transitar por la zona y que las perdidas ascienden a 1.500 millones de pesos.
Las operaciones del relleno Doña Juana se suspendieron momentáneamente para evitar que la llegada de camiones de aseo contribuyera más al trancón, ya en el sector de Bogotá.
El trancón, “infernal” para quienes lo soportaron, llegaba hasta el barrio Meissen, en Ciudad Bolívar. Las máquinas, entre retroexcavadoras y buldóceres, con la ayuda de más de 50 personas entre policías, voluntarios y obreros de Coviandes, trabajaron para quitar la tierra y abrir paso.
Antes de la reapertura de la vía, cayó el último material grueso que quedaba en lo alto de la montaña y el cual tenía en vilo a los conductores y a los encargados de la carretera.
Fernando Castillo, director de operación vial de Coviandes, manifestó que media hora después retiraron el material que obstaculizaba el paso y dieron vía.
“Con la Policía de carreteras decidimos autorizar el recorrido. Lentamente se fue regulando el tráfico tanto de los carros represados desde Bogotá como los que estaban en Villavicencio”.
Durmieron en sus carros
Ómar García, uno de los conductores afectados, decidió devolverse en la noche del martes en su camión al ver el monumental trancón que había. “Voy para Lejanías (Meta), llevo empaque para recoger fruta, pero mejor me devuelvo y salgo más tarde, cuando este caos haya pasado”, señaló, mientras realizaba una pirueta para sacar su vehículo de en medio de tractomulas y camiones.
Andrés García, conductor de un carro particular que viajaba a la capital del Meta, tuvo que permanecer toda la noche y parte del día de ayer en el trancón. “Ya estamos aquí y no podemos hacer nada. No hay para dónde movernos”, manifestó.
Ellos fueron apenas dos de los cientos de conductores que tuvieron que estar dentro de sus vehículos mientras removían la tierra que taponaba la vía.
Daniel Páez, experto en temas de movilidad y transporte masivo de la Universidad de los Andes, explicó que la topografía escarpada de la vía Bogotá-Villavicencio, de solo 100 kilómetros, está bajo presión por el tránsito masivo de vehículos de carga pesada.
“Esos carros no solo acaban con la vía, sino que dejan en evidencia la necesidad de que el país avance en tuberías que permitan el transporte de derivados del petróleo, de gas y gasolina. Así no habría necesidad de tantos carrotanques que terminan por colapsar la vía. Esa infraestructura se necesita urgentemente”, explicó.
Comida se perdió
Los conductores no solo tuvieron que soportar una la larga espera, según Carlos Rodríguez Muñoz, presidente de la Federación Colombiana de Transportadores de Carga por Carretera (Colfecar), este taponamiento dejó pérdidas de cerca de 1.500 millones de pesos, solo en el transporte de carga.
“Diariamente y en ambos sentidos, por este corredor transitan cerca de 2.000 carros de carga, de los cuales el 70 por ciento son carrotanques, que llevan y traen hidrocarburos”, agregó el dirigente.
Otro de los afectados, aunque en menor escala, fueron los productos perecederos y animales que transportaban y que estuvieron en la vía, expuestos al frío de la noche y al inclemente sol.
Según la Terminal de Transportes, en un día normal (24 horas) salen de Bogotá en promedio de 388 buses con destino a Villavo, con 2.911 pasajeros. Mientras que en las primeras 16 horas de ayer (5 de la tarde) salieron 86 buses con 820 ocupantes.
¿Por qué el alud?
Sobre las causas del desprendimiento de tierra, Coviandes señaló que se debió a un resecamiento del material en este parte del Alto de la Cruz.
“Luego de pasar por una intensa lluvia, el material que compone la montaña se compactó, pero con el intenso verano que se ha registrado perdió su capacidad de soporte y colapsó”, agregó Fernando Castillo.
BOGOTÁ