Consciencia ciudadana

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Es lamentable cómo ciertos congresistas privilegian sus intereses personales, electorales y burocráticos por encima de un país que hoy clama sensatez a la hora de discutir reformas tan complejas y delicadas para millones de usuarios.

En este cierre de año vale la pena meditar sobre los cambios radicales que está viviendo Colombia. La sensación cotidiana de la ciudadanía es de preocupación y angustia gracias al nivel de improvisación que padecemos. Miremos. Solo la reforma a la salud implica cambios complejos para un sistema que, si bien tiene fallas, no puede nadie, en su sano juicio, decir que no sirve. Así lo refrenda Alejandro Gaviria: “estamos cambiando de un sistema de salud actual que funciona a uno nuevo que no está listo”. Lo peor es que la mayoría de expertos, incluyendo los de la comunidad médica, aseveran que lo más probable es que con esta reforma acabemos lo que está bien y agravemos lo que iba mal. Pero, quién lo creyera, lo peor está por llegar, aún faltan varias reformas que preocupan como la pensional y la minero energético que no pintan nada bien.

De otro lado, una parte importante de nuestro Congreso se hace el de la vista gorda y antepone las mieles de la burocracia, siempre pasajeras, a la salud y el bienestar de millones de colombianos que verán afectadas de manera significativa su calidad de vida con estas reformas. Es lamentable cómo ciertos congresistas privilegian sus intereses personales, electorales y burocráticos por encima de un país que hoy clama sensatez a la hora de discutir reformas tan complejas y delicadas para millones de usuarios. Señores congresistas, sean responsables, si algo está claro en la ciudadanía es no olvidar sus actuaciones en un momento crítico como éste.

El momento histórico nos exige mayor consciencia ciudadana. Esto es, empoderarnos no solo para elegir más adelante a quienes han estado firmes en sus convicciones, por encima de la mermelada, sino que, como ciudadanos, conectemos mejor para poder mejorar nuestros sistemas sociales y políticos. Para ello, las instituciones son fundamentales, las veedurías ciudadanas son esperanzadoras, los gremios cruciales y los entes de control definitivos. Allí es donde debemos enfocar nuestras energías para respaldarlos y rodearlos, para que no dejen de cumplir su papel protagónico en defensa del interés nacional.

Hoy estamos a la expectativa de que surjan liderazgos nacionales que tengan la visión de mostrar nuevos caminos, que unan los principales intereses de la sociedad sin repetir la historia. Como dice Otto Scharmer: “Las mismas personas en una nueva estructura recrean los mismos problemas”.

Conciencia ciudadana, respaldo institucional y nuevos liderazgos emergentes ayudaría bastante a construir un mejor futuro para Colombia. Es momento de cambiar el sistema, para construir sobre lo construido, pero no para improvisar sobre lo que se puede mejorar.

PD: los problemas estructurales en los que queda Medellín no los resuelve solo un alcalde, precisamente son sistémicos y demanda del concurso ciudadano e institucional.

 

Juan Camilo Quintero M

Fuente: 
El Colombiano

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