Se verán fortalecidas las nuevas empresas que logran producir ingresos con un esquema razonable de gastos.
Si hay una palabra que parezca apropiada para describir el clima que espera a quienes mueven el ecosistema emprendedor de cara a 2023 es incertidumbre.
En contraste con 2021, el cierre de este año y el panorama para el que viene prometen girar en torno a cómo se reacomodan los actores en un entorno cada vez más propenso al riesgo.
El enfoque sigue siendo ese de reactivación pospandémica que impulsan activamente gremios y gobiernos, pero enmarcado en factores externos innegablemente disruptivos y en un clima interno de reformas y tensión política.
La continuidad de la guerra en Ucrania, los altos precios de las materias primas, la caída en bolsa de empresas tecnológicas, los problemas en la cadena de suministro y la alta inflación, son factores que no solo han endurecido las políticas monetarias en todo el mundo, también han impactado de manera directa el precio de los alimentos y las perspectivas de crecimiento global.
Colombia se adentra en una etapa en la que probablemente veamos una reforma tributaria y sus efectos se sentirán, entre otros, en el paisaje empresarial. A eso se suma la perspectiva de un peso devaluado y una inflación disparada.
Las perspectivas para 2023 para las startups son cada vez más inciertas. Pero eso no quiere decir que no exista lugar para el optimismo moderado.
La lista de desafíos es larga, pero en cada uno de ellos pueden esconderse oportunidades.
Pese a las mencionadas amenazas, hay todavía posibilidades interesantes para empresas Fintech, de Salud, de Biotecnología, y de soluciones Saas y de hardware. Cada una de ellas tiene desafíos particulares, pero al cierre de 2022 son las que más logran atraer talento y capital. Sin duda se verán fortalecidas las nuevas empresas que logran producir ingresos con un esquema razonable de gastos, pero también es posible que iniciativas que buscan crear un impacto positivo atraigan la atención.
¿Qué pueden hacer los emprendedores ante este panorama? La buena noticia es que la respuesta es algo que han hecho siempre: adaptarse, hacer negocios, promover nuevas áreas de crecimiento, acoger las ventajas de la digitalización y la automatización. Se hace vital, más que nunca, identificar, validar y conocer al cliente.
En medio de la ralentización innegable del flujo inversionista, la competitividad es hoy por hoy, determinante.
Es difícil proyectar cuánto dure este hiato, pero al otro lado hallaremos un ecosistema fortalecido, como pasa siempre en las crisis.
Así que persista en su visión y asegúrese de atraer lo mejor del talento disponible, a eso agregue dosis generosas de creatividad, políticas de crecimiento sostenible y una apuesta por el desarrollo inclusivo.
Un mar agitado exige extremar precauciones, pero sí está claro el destino, y se cuenta con una buena tripulación, mucho depende de la mano firme que empuña el timón.
Matías Laks
Gerente General de Rappi Colombia.