Ricardo Bonilla, asesor económico del Pacto Histórico, habló con EL TIEMPO sobre la propuesta.
Sin duda, la presentación de un proyecto de reforma tributaria que eleve y organice los ingresos de la Nación está entre las prioridades del electo presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien así lo hizo saber durante la campaña y lo ratificó de nuevo al recibir esta semana la credencial que lo acredita como el mandatario de los colombianos, cargo que asumirá el próximo 7 de agosto.
Está claro, como lo dijo el ganador de la contienda electoral, que en esta oportunidad no se tocará el IVA, se buscarán esos mayores ingresos por otras vías, como la corrección de las distorsiones en el impuesto de renta para convertirlo en un tributo progresivo.
Todavía no hay un borrador que permita avizorar lo que será esa reforma que, al igual que proyectos de anteriores administraciones, promete ser estructural. Tampoco se sabe cuánto aumentará los recaudos de la Nación, pero lo que sí es claro es que se basará en las recomendaciones dictadas por las comisiones tributarias contratadas en el pasado, pues como dice Ricardo Bonilla, asesor económico del Pacto Histórico, con quien EL TIEMPO habló sobre el tema, “el diagnóstico está hecho, solo ha hecho falta voluntad política para aplicar las soluciones”.
Está claro que una nueva reforma tributaria no tiene reversa...
El presidente electo (Gustavo Petro) puso en campaña el tema tributario al orden del día, dijo que se harían ajustes tributarios y eso es lo que está planteado. Colombia tiene dos informes recientes de comisiones tributarias, la primera del 2015 y la otra la contrató el actual Gobierno con expertos canadienses cuyos resultados se entregaron hace 18 meses.
En ambas se dice que el impuesto de renta tiene muchos problemas: el de personas naturales no es progresivo, mientras el de las jurídicas no es justo ni equitativo, luego hay que trabajar en ese impuesto, esa es la prioridad porque el Estatuto Tributario está erosionado.
¿Qué significa eso?
Que para las personas jurídicas hay que bajar la tasa, siempre y cuando se eliminen las exenciones y beneficios. En las personas naturales el diagnóstico es similar, existen demasiadas exenciones y beneficios, personas de mayores ingresos que pagan tarifas efectivas muy bajas, pero tampoco se identifican los ingresos.
¿De cuántos contribuyentes se estaría hablando bajo esas condiciones?
La comisión canadiense fue muy precisa en eso: el 1 por ciento de los colombianos de mayores ingresos paga tarifas muy bajas, eso significa que en el país 4 millones de personas naturales declaramos renta, el 10 por ciento más rico de los colombianos son 400.000 personas; el uno por ciento más rico son 40.000 personas y el 1 por 1.000 más rico son 4.000 personas.
En campaña el hoy presidente electo siempre habló de los 4.000 más ricos, del uno por 1.000 para decir que tenían las tasas más bajas y que ahí tocaba entrar a verificar qué pasaba. Entonces el punto es qué hacer para identificar las razones por las cuales los ingresos de personas naturales pagan tan poco. El problema no está en bajar el umbral, está en identificar qué pasa con los ingresos altos que tiene tasas tan bajas.
¿Cómo identificar esos ingresos que deberían tener una mayor tasa de tributación?
Debemos entrar a la Dian, con toda la reserva del caso, cómo está esa información para identificar qué es lo que hay del uno por ciento de declarantes de altos ingresos del país, qué tantos activos son realmente de personas naturales, de personas jurídicas y si los ingresos que declaran en las empresas los están identificando como ingresos de los accionistas, de ejecutivos o si los ponen como descuento en la empresa y no le aparecen como ingresos a las personas, la Dian tiene que hacer esa tarea.
Expertos dicen que el grueso está en esos empresarios de altos ingresos que van con cargo a sus compañías algunas de estas de papel…
Eso es lo que hay que identificar. Mire, el 10 por ciento de los predios residenciales de Bogotá están a nombre de personas jurídicas y por naturaleza deben ser de personas naturales, fincas vacacionales en tierra caliente, Girardot, Melgar, Ricaurte, por lo menos el 30 por ciento de estos centros vacacionales están a nombre de personas jurídicas, casas de más de 5.000 millones de pesos, son predios que no hacen parte del objeto del negocio, ni tampoco son el campo recreacional de los trabajadores de las empresas, eso es lo que hay que identificar.
En los países de la Ocde, Europa y Estados Unidos, esos bienes es claro que son de las personas naturales, están a nombre de estas y los declaran.
Sostienen, además, que se debe crear un ecosistema en el que confluyan contadores, la Dian, la Fiscalía, jueces, la Procuraduría, sistemas informativos y sanciones penales ejemplares...
De acuerdo, pero el tema no es aumentar las penas ni criminalizar esto, como sucede en otros casos donde aumentan las penas, pero no se sanciona a nadie. Hay que tener capacidad de sanción y dientes, es lo que hay que darle a la Dian para que tenga mayor capacidad de fiscalización, hay que modernizarla y darle herramientas para que combata la evasión.
Corrupción, sin duda la hay en la Dian, en Aduanas, en devoluciones y hay casos muy conocidos, pero la corrupción tiene otros andamiajes y Colombia debería empezar una discusión real ética si los pagos por éxitos entre los empresarios son realmente un buen ejercicio.
Los ejecutivos reciben más ingresos por bonificaciones que por salarios y la pregunta es, esas bonificaciones ¿de dónde se obtuvieron? No quiere decir que todos los ejecutivos hagan prácticas de ese estilo, lo que pasa es que hay prácticas que aparecen como legales, pero hay que mirar si son éticas.
¿Cómo se manejará el tema tributario dentro de la agenda política?
En este momento estas son las ideas que recogen los reportes de las dos misiones y con esto vamos a comenzar a trabajar un proyecto, que todavía no se tiene borrador. La comisión de empalme de Hacienda ya está en marcha, empezamos analizar los proyectos que se van a radicar, a organizar una discusión en lo que el presidente electo ha llamado “Acuerdo Nacional”, es decir, sentarse con otras voces del país para lograr concertar el mejor proyecto posible, no hay uno ideal, pero sí el mejor posible y mientras en el Congreso se va construyendo la gobernabilidad.
Estamos avanzando, el miércoles hubo una buena noticia y probablemente el presidente tenga mayorías aseguradas para presentar los primeros proyectos, pero eso tiene que ser a partir de acuerdos programáticos.
¿Cuál es esa reforma ideal para usted?
Creo que a eso hay que ponerle ahora números más claros, porque los de la campaña eran hipotéticos, ahora hay que aterrizarlos. Pero cuando le digo un proyecto ideal es que el país necesita una reforma estructural que no implique hacer una cada dos años como hasta ahora se ha hecho en Colombia para resolver problemas de caja sino una que genere reglas de juego para el largo plazo; si se lograra una reforma de esas, que es la que se propone con el impuesto de renta, vamos liberando cargas y se van creando condiciones para que las reglas sean estables, ese es el mejor contrato de estabilidad jurídica, la estabilidad tributaria.
En campaña hablaban de ingresos del orden de los 50 billones...
Sí, pero eso es entendiendo renta, patrimonio, dividendos, impuestos verdes y una parte que no tiene nada que ver con la Nación, que es el efecto que tiene fortalecer el Catastro Multipropósito para que los municipios donde hay desactualización de este tengan mejores recursos.
El tema de la renta, ¿cuánto le puede aportar a ese gran propósito?
En este momento es mejor no especular con cifras y que los equipos técnicos empiecen hacer cálculos y saber efectivamente qué es lo que se puede obtener. Por ahora eran solo estimaciones hipotéticas de las campañas, varias de esas cifras mirando a ver que podía salir.
Qué pasará con el IVA?
Lo fundamental es corregir las distorsiones del impuesto de renta, no estamos hablando del IVA porque es tocar la canasta básica y no se quiere volver a incendiar al país.
Le meterán mano al Cuatro X 1.000...
Este es un impuesto complicado en términos de que no se puede eliminar si no se encuentra un ingreso que lo sustituya porque estamos hablando de 9 billones de pesos, la alternativa siempre ha sido elevar dos puntos el IVA y este no es el momento de tocar ese tributo.
¿Qué hacer frente a los grandes negocios que se hacen en el país, pero que no pagan impuestos porque las empresas están registradas en paraísos fiscales?
Además de hacer la persecución de los paraísos fiscales se deben estrechar las relaciones gobierno a gobierno para tener mejor información. Hoy el problema con los llamados paraísos fiscales es que tienen información muy reservada y restringida, pero la relación con los gobiernos ha demostrado que sí se pueden tener colaboraciones, no podemos esperar a que salte el escándalo para saber que alguien tiene algo en un paraíso fiscal.
¿Cómo luchar contra el ‘lobby’ de los distintos sectores que, por lo general, ejercen mucha presión cuando se presentan este tipo de reformas tributarias?
Hay una propuesta, que les he escuchado a algunos congresistas, que apunta a hacer unas reformas en el funcionamiento del Congreso y entre los puntos que tiene está evitar la presencia del ‘lobby’ en los momentos de discusiones álgidas de los proyectos.
Lo que siempre ha sucedido con las tributarias es que hay demasiado ‘lobby’ y en una discusión de esas de presupuesto o una reforma tributaria la sala está llena de gente que nada tiene que ver con el congreso. Eso se quiere reformar, porque siempre hay un congresista disponible para el ‘lobby’ y hay que depurar esas prácticas del Legislativo, los congresistas no tienen por qué responderles a los que financiaron sus campañas.
¿Qué están viendo en materia de tiempos para sacar esta reforma adelante?
Lo importante es elaborar el mejor borrador posible con ayuda del ‘Acuerdo Nacional’, es decir, que participen voceros de las distintas vertientes, que no sea un proyecto de partido sino uno en el que muchas voces del país colaboren en su construcción, en la búsqueda de lo mejor para el país y que entre los congresistas sea bien socializado, que conozcan del tema de tal manera que no se apruebe a punta de pupitrazos, porque esto le haría mucho daño al país.
EL TIEMPO