El despliegue y cumplimiento de los objetivos y metas de desarrollo sostenibles no solo es limitado sino irregular.
Hace pocos días la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) publicó un informe titulado ‘El corto y sinuoso camino hacia 2030: medición de la distancia hacia las metas de los ODS’. El reporte del organismo refleja que los países miembros de este club de las buenas prácticas han cumplido alrededor de la cuarta parte de las metas de estos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La Agenda 2030, adoptada por los miembros de Naciones Unidas en 2015, está conformada por 17 Objetivos que incluyen desde el fin de la pobreza (ODS 1) y la erradicación del hambre (ODS 2) hasta la sostenibilidad urbana (ODS 11) y la promoción de sociedades justas, inclusivas y pacíficas (ODS 16) con unas 169 metas específicas. Las economías de la Ocde se han acercado en promedio al cumplimiento de algunas de estas metas como el acceso a servicios básicos, la reducción de la mortalidad materna e infantil y la identidad legal a todos sus ciudadanos, entre otras.
Además, el informe identifica las áreas en la que este bloque de países no ha avanzado mucho. Dentro de éstos están muchas metas asociadas a los temas medioambientales que requieren mayor acción como, por ejemplo, las amenazas a la biodiversidad marina y terrestre o el volumen de las emisiones totales de gases efecto invernadero y la producción y el consumo de combustibles fósiles.
A lo anterior se debe añadir el severo impacto que la pandemia del coronavirus ha venido infligiendo desde 2020 a la capacidad de los Estados en el despliegue de esos 17 objetivos y 169 metas. Áreas fundamentales para esta agenda de desarrollo sostenible como reducción de la pobreza, salud y bienestar humano, educación de calidad e igualdad de género han sido golpeadas con dureza por el desplome económico, las restricciones sanitarias y cierres de actividades productivas a nivel global.
En el caso particular de Colombia el balance no es el mejor a pesar del innegable compromiso institucional del Gobierno con esta agenda y, en especial, con su monitoreo, medición y seguimiento. De hecho, el Conpes 3918 de 2018 adopta una estrategia de implementación de los ODS, así como establece esquemas de reporte y rendición de cuentas y de fortalecimiento de las estadísticas.
Colombia solo ha cumplido, de acuerdo a este reporte de la Ocde, 11 de las 117 metas de los ODS y “según las tendencias más recientes, se espera que para 2030 se logren 12 metas más”. El país registra importantes avances en acceso a servicios básicos de la población, en dinámica de crecimiento económico, en acceso a fuentes modernas de energía y en energías renovables y en factores de riesgo de salud pública, entre otras.
Desde el punto de vista corporativo, unas 500 empresas están activas en el SDG Corporate Tracker para registrar la contribución del sector privado. No obstante, los desafíos para el cumplimiento de esta Agenda 2030 no son menores. Por ejemplo, el camino hacia una educación de calidad para niños y adolescentes sigue atrasado, así como se registran preocupantes niveles de inequidad de género, de desigualdad en ingresos, de desempleo en jóvenes y mujeres y de violencia intrafamiliar. Si bien la reactivación de la economía en 2021 redujo los niveles de pobreza monetaria, extrema y multidimensional, aún éstos no han retornado a los índices prepandemia.
En conclusión, el despliegue y cumplimiento de los objetivos y metas de desarrollo sostenibles no solo es limitado sino irregular. Sin embargo, constituyen una poderosa agenda a la que el próximo gobierno debería continuar comprometido.