Sostenibilidad de los precios del petróleo

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Después de alcanzar su punto más bajo de los últimos años en febrero de 2016, el petróleo ha venido recuperándose gracias al aumento de la demanda y en particular al recorte de producción de la Opep a finales de 2016. La gran incógnita es cuál será la reacción de los países productores ante el aumento de los precios y cuánto tiempo podrá mantener la Opep su acuerdo.

En los últimos 10 años, el desarrollo de los no convencionales le permitió a EE.UU. duplicar su producción de petróleo. Lo anterior presionó los precios a la baja y llevó a algunos miembros de la Opep a solicitar un recorte de la producción en 2014. Sin embargo, Arabia Saudita se opuso y bloqueó el acuerdo, lo que llevó a que el precio colapsara llegando a negociarse por debajo de US$30/bbl en 2016. La idea de los saudís era afectar a los productores estadounidenses, cuyos costos de extracción eran mucho más elevados, pero su estrategia no era sostenible. A pesar de tener costos de producción mucho más bajos, los gobiernos de la Opep tienen una dependencia muy grande a los ingresos petroleros. La caída deterioró notablemente sus cuentas fiscales y los llevó a acordar un recorte.

Por otro lado, la caída obligó a los productores a ser mucho más eficientes. Las petroleras se vieron forzadas a recortar gastos y optimizar procesos para sobrevivir. Este aumento en eficiencia redujo la vulnerabilidad de los productores norteamericanos a los bajos precios del petróleo y les permitió retomar la senda de crecimiento en su producción.

Desde mediados de 2017, el mercado ha comenzado a ajustarse y el desequilibrio entre oferta y demanda se estabilizó. El periodo de expansión económica ha soportado la demanda, mientras que la oferta permanece controlada. Esto ha permitido que los precios suban nuevamente a su nivel máximo en 3 años.

En el caso de Colombia, el aumento fue muy oportuno dado que ocurre en un entorno de incertidumbre frente a la sostenibilidad de las cuentas fiscales. El choque petrolero afectó negativamente el crecimiento y generó un deterioro en el balance fiscal y el déficit comercial. Lo anterior incidió en la reducción de la calificación crediticia por Standard & Poor’s y nos tiene bajo la lupa de las otras agencias.

La recuperación de los precios mejora sustancialmente al sector externo, en particular porque ha sido mucho mayor a la consecuente apreciación del peso colombiano. Lo anterior implica que aunque los precios del petróleo todavía están muy lejos de los niveles alcanzados durante el boom petrolero, los ingresos generados por la actividad si son equivalentes a los que teníamos entre 2010 y 2014 en moneda local. Así, de mantenerse en estos niveles, podríamos esperar revisiones al alza en las expectativas de crecimiento y menor presión por parte de las calificadoras.

Ahora, hay incertidumbre en torno a la sostenibilidad del rally y esta dependerá en gran medida de la reacción de EE.UU. y de la extensión del acuerdo de la Opep. Un fin del trato generaría un aumento en la oferta que llevaría a una caída en los precios. Así, es probable que veamos una corrección en el rango de US$50-US$60/bbl una vez comencemos a ver presiones de la oferta.

Mario A. Acosta

Fuente: 
La República

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