Y a mí, ¿de qué me sirve que Colombia entre a la Ocde?

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Al país aún le falta la mitad del camino. Van 11 comités aprobados y faltan 12 de grueso calibre.

Aunque parece algo alejado del ciudadano de a pie, la entrada de Colombia a la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) tiene un efecto búmeran. Empezando porque le exigirían al país mantener estándares de calidad en la política pública y en la generación de bienestar para las personas.

Suena sencillo, pero se trata ni más ni menos que de las obligaciones que un Estado tiene con los ciudadanos y que, en nuestro caso, no se han podido cumplir, a pesar de que la mayor parte de los ciudadanos paga sus impuestos, precisamente para que esto les sea revertido a través de inversiones (principalmente a favor los más pobres), de manera que cada colombiano pueda transitar por carreteras seguras y modernas; que sus hijos puedan acceder a educación de calidad y salud preventiva; que los viejos tengan atención y protección.

La desigualdad no podrá ser tan profunda como hoy, porque uno de los estándares del organismo es lo que en inglés se conoce como 'better life' (mejor vida), que implica redistribuir la riqueza a través de la inversión social.

Es así como, la hoja de ruta establecida para Colombia por la Ocde está contenida en los temas de los 23 comités, dentro de los cuales se destaca que el bienestar de los ciudadanos no solo es clave, sino que debe incluir aspectos que Colombia aún está muy lejos de cumplir. Precisamente, en el 2013, la Ocde lanzó el informe ‘Cómo va la vida’, en el que establece un índice para una vida mejor’.

La antesala de este documento plantea que “en la vida hay más que Producto Interno Bruto (PIB) y estadísticas económicas”. Esto, para resaltar que “los países deben comprender que el bienestar de las personas es esencial para la elaboración de mejores políticas para una vida mejor. El bienestar es multidimensional y cubre distintos aspectos de la vida que van del compromiso cívico a la vivienda, del ingreso familiar al balance vida trabajo, y de las competencias y habilidades a la salud”.

En el informe, la organización internacional dice que los países que la integran tienden a tener buenos resultados de bienestar en general, particularmente en los indicadores de bienestar material, como ingresos de los hogares y remuneraciones. Pero destacó que “son considerablemente débiles en áreas como seguridad en el empleo, calidad del aire, asequibilidad de la vivienda y balance vida trabajo”.

Tales temas son precisamente los que le han quedado grandes a Colombia. “Ser miembro de la Ocde implica hacer reformas sustanciales para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. De hecho el propósito de la organización dice ‘mejores políticas para mejores vidas’. En este sentido, en la medida que se mejore la política pública, va a incidir directamente en el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos”, expresa la Presidencia.

Esto significa que solo resta esperar que en Colombia pase la ola que está provocando aumento del desempleo, riesgo de perder la disminución de la brecha entre ricos y pobres, una política ambiental que proteja el derecho a una vida sana para las generaciones futuras, entre otras. Es decir, un reto muy complejo.

EN EL VISOR

Así las cosas, la entrada de Colombia a la Ocde, criticada por muchos analistas en su momento, podría ser una carta a favor de los ciudadanos, porque el país tendría que responder, so pena de quebrantar su imagen internacional si no logra tener ideas afines con los países de mejores prácticas en el mundo.

Hay que recordar que al país, desde que empezó su proceso de ingreso, tras la petición hecha por el Presidente Juan Manuel Santos en París (enero de 2011) le falta aún el visto bueno de 12 de los 23 comités que deben aprobar.

En ese momento, no eran muchos los colombianos que habían escuchado hablar de la Ocde. Posteriormente, la sigla empezó a popularizarse y la polémica a desatarse.

Se trata de un organismo en el que participan 34 naciones del mundo, entre ellas las más desarrolladas.

El proceso empezó prácticamente en el 2013 y hoy, según la Presidencia de la República, ya se cuenta con el visto bueno de los comités de agricultura, competencia, protección al consumidor, estadísticas, salud, mercados financieros, asuntos fiscales, política regulatoria, política territorial, educación y ciencia y tecnología.
Entre tanto, falta lograr el guiño en los temas más complejos para el país:empleo, trabajo y asuntos salariales; comité de inversiones; de transacciones comerciales trasnacionales; de gobierno corporativo; de política ambiental; de pesa; de seguros y pensiones privadas; de productos químicos; de gobierno público, y de información y política de comunicación.

De acuerdo con las normas de la Ocde, para obtener el visto bueno en un comité, según confirmó la Presidencia, “Colombia debe presentar planes de acción concretos y robustos para acercar sus políticas a los estándares Ocde. Hay casos en los que no estamos lejos de cumplir con los estándares. Otros son más difíciles y el trabajo del Gobierno es intenso para tener una hoja de ruta clara y obtener el visto bueno”, indicó la fuente de la Casa de Nariño.
Para el colombiano de a pie, la ventaja de este ingreso, según la Presidencia, es que “hay un monitoreo permanente de la situación de los países en muchas áreas de política”. Esto supondría que el país tendría que caminar ‘derecho’ porque tiene el ojo encima de un grupo de poderosos que le llamarán la atención ante acciones que se salgan de los lineamientos de la Ocde.

NO SE HAN HECHO LAS REFORMAS

El problema es que, aunque se tiene un puerto, no se ha remado lo suficiente para llegar a él pues, la Ocde recomendó al país una reforma tributaria que genere equidad en el pago de impuestos y al mismo tiempo logre mayores ingresos para aumentar el gasto social. También sugirió una reforma pensional que corrija la existencia de pensiones altas subsidiadas por el Estado, tareas que Colombia aún no ha hecho.

Cabe recordar también que, en su momento, la Contraloría General llamó la atención sobre el desafío de Colombia, de aumentar el gasto social a través del cual se podría dejar de exhibir el alto nivel de desigualdad entre los colombianos, si el Estado verdaderamente tenía la intención de ingresar a la Ocde. Ahora, en el actual momento de crisis, el incremento del gasto social también es dificultoso.

Las cuentas al respecto las hizo el Centro Internacional de Pensamiento Social y Económico (Cisoe), que calculó un requerimiento económico de 20 billones de pesos anuales para mejorar la calidad de los servicios de salud, atención a la vejez, educación, vivienda y reparación de víctimas, de manera que el país pudiera acercarse a los principales indicadores de los países miembros de la Ocde.

En consecuencia, si bien los avances en el proceso de ingreso a este organismo se han dado, no se ve todavía la posibilidad de llegar en el 2016 al puerto en el que Colombia podrá obtener el boleto definitivo para montarse en el tren de los países con buenas prácticas.

REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Fuente: 
El Tiempo

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