El crecimiento desmesurado de las ciudades ha traído enormes retos en aspectos relacionados con la cultura ciudadana, la vivienda, la seguridad, la salud y la movilidad.
Cuando las ciudades crecen, especialmente cuando su crecimiento es desordenado, se vuelven invivibles y azarosas para los ciudadanos y es esta situación la que ha llevado a que muchas ciudades, por el bien de todos, empiecen a poner freno a ese crecimiento, como está ocurriendo en las ciudades chinas, que han empezado a limitar los servicios de salud y educación a los migrantes, en una política llamada “hukou”, como lo informa la revista Noticreto en su última edición, la número 132.
La solución a los graves problemas de movilidad que nos agobian requiere ante todo de la decidida colaboración de la ciudadanía y la adopción de soluciones innovadoras que permitan flujos vehiculares más ágiles. Muchas de las obras requeridas para mejorar la movilidad ya están planteadas, entre otras, la construcción de nuevos puentes que atraviesen el río, el anillo circunvalar metropolitano, la construcción del tranvía de la 80 y la implementación del corredor multimodal del río, el cual puede volverse inviable por el innecesario proyecto de Parques del Río impulsado por la actual administración.
Luego de profundas consideraciones sobre este álgido tema y como una solución para resolver no solo la circulación vehicular en algunos de los corredores más congestionados de la ciudad sino la futura movilidad del transporte de carga que utilizará las Autopistas de la Prosperidad, propongo una alternativa no considerada antes y es la construcción de dos túneles interurbanos: el del Volador y el de Nutibara.
El primero atravesaría el cerro el Volador, teniendo el portal oriental de acceso, el que da al río, encima de la carrera 65 y el portal occidental cerca de las instalaciones de la universidad de Antioquia en Robledo. Todo el transporte público y privado de pasajeros y carga que circula por las autopistas y el que viene del centro por la avenida oriental y el puente Horacio Toro, tomaría esta ruta, la cual se conectaría con la doble calzada, para llevar a quienes viven en las zonas densamente pobladas de Robledo y Calasanz, entre otras, con agilidad a sus hogares y la carga a nuestro mar en Urabá. En un punto cercano al ITM, se construiría una gran estación de transferencia multimodal de pasajeros, que permitiría la conexión con el futuro tranvía de la 80.
El otro túnel atravesaría el cerro Nutibara y sería utilizado por el tráfico vehicular que circula por la avenida 33. Su portal oriental estaría en un punto un poco al sur del puente de la 33 y saldría cerca al cruce de la calle 30 con la avenida 65, para conectarse con estas vías y conducir, de una manera rápida, todo el enorme flujo vehicular que circula entre el oriente y el occidente de la ciudad.
Los viaductos que se requieran para acceder a estos túneles deben ser diseñados con sensatez ingenieril, es decir, con austeridad, sencillez, economía y belleza. El mejor ejemplo de este tipo de obras, es el viaducto que pasa por encima de la glorieta de exposiciones, a mi juicio una obra maestra de la ingeniería sensata.
He sido un crítico de la actual administración por no compartir su cosmovisión, pero como ciudadano me alegro sinceramente por la puesta en marcha del tranvía de Ayacucho y por las maravillosas Uvas.