SOBRE LA CIUDAD SIN PULMONES

Estás en:

Estación Sin Bronquios, en la que se tose sin parar y la gente se marea por la montonera y los olores, abundan las partículas en el aire y el polvo es cada vez más espeso, los ruidos abundan y los humos son variados; donde desaparecen los árboles, se cubre el pasto con asfalto pensando en hacer pistas y muchos se babean por el espacio libre de los parques y el de las casas viejas, que bien podrían ser reemplazadas por edificios sin que importe que en un mismo punto se multiplique la producción de basura, crezca la demanda de energía y agua (como si esta no se agotara) y las calles se densifiquen hasta el punto en que ya no sean espacios públicos sino líneas de masa repletas de anomías, personas al borde de un ataque de nervios, obstáculos para la movilidad y contaminación visual con avisos mal escritos y vulgares, lo que ya dice la ciudad a la que hemos llegado, que es un revoltijo de objetos y sujetos en mal estado, dispuestos a lo que sea, respirando mal y rezando para que D’s ayude.

Destruir una ciudad es cosa fácil y para ello no se necesita de un bombardeo ni de un terremoto sino de una mala planeación, de un POT que aliente la codicia y de una administración que, sin idea de qué es lo urbano, permita que todo el espacio disponible se convierta una plaza inmensa de mercado (un zoco) sin control, en el que cada uno hace lo que le da la gana, pues la alcaldía y el concejo (o lo que esta algarabía sea) son y están en el mismo desorden que crean, y parece que muy felices. Y es claro, si todo es un despelote, se piensa de manera despelotada, no se ve el futuro sino un ya acromegálico y disparado por todas partes, cada uno cogiendo lo suyo y que luego pase lo que pase. Y a todo esto, la ciudad que ya es una bolsa reventada y se va hundiendo, se defiende con documentales turísticos...

Las ciudades tienen un límite. Y ese límite no es estirable (como un chicle, que también al fin se rompe) sino que se fundamenta en su capacidad de abastecimiento de agua y energía, tratamiento de basuras, movilidad sin obstáculos, espacio libre y con naturaleza para que haya buenos ciudadanos (creativos, trabajadores, de clase media) y condiciones de salubridad física y mental. Y una vez llegado al límite (la ciudad vivible) esta no puede crecer más. Pero en estas tierras calenturientas y mojadas parece que nos cuesta entender la forma lógica que tiene cada cosa (sus límites previstos) y el orden necesario para que todo funcione como debe ser. Pero no: en la desmesura, permitimos la deformidad, el desorden, la masa cada vez más densa y un libertinaje que goza amontonando, apretando y para más risa, haciéndose selfies.

Acotación: Para solucionar un problema, hay que parar y no dejar entrar otros. Y un problema se soluciona estudiando sus causas y midiendo sus consecuencias. No basta diagnosticarlo y, ya sabiéndolo, desviar la atención con avisos y documentales emocionales. Una ciudad sin pulmones tose, escupe y añora los árboles cortados. Y los espacios que hubo ahí.

JOSÉ GUILLERMO ÁNGEL.

Fuente: 
El Colombiano

Circulares

Circular No.
019-2025

Indicadores económicos

Petróleo
US$68,12
Dólar
$4.149,79
Euro
$4.614,77
DTF
9,85%
UVR
375,69