Resultados bancarios y desaceleración económica local (2016-2017)

Estás en:

Durante 2016-2017, el desempeño del sector bancario doméstico ha estado afectado por la volatilidad macrofinanciera global resultante de: i) el “fin del súper ciclo de commodities”, donde el precio del petróleo acumula una caída cercana al -50% desde mediados de 2014; ii) el aumento de la tasa repo del Fed a finales de 2016 y las perspectivas de incrementos de +75pb durante 2017; y iii) los leves rebotes previstos en el crecimiento económico mundial a ritmos del 3,5% en 2017 (vs. 3,1% de 2016), donde preocupa la pérdida de crecimiento potencial, dado el estancamiento de la productividad.

Sin embargo, el comportamiento de los TES ha estado influenciado por la persistente complacencia offshore, lo cual implica considerables influjos de capital. Ello ha duplicado las posiciones externas en TES hacia los US$20.000 millones, concentrando cerca del 25% de este mercado en los últimos dos años (vs. 15.3% de 2014). Esto ha generado una especie de “burbuja financiera” en el mercado de TES, hoy a tasas del 6% en el benchmark a diez años (no solo la más baja del último cuatrienio, sino con pendiente de riesgo de apenas 50pb), a contrapelo de las persistentes debilidades fiscales, externas y de menor crecimiento potencial a nivel doméstico.

Localmente, el PIB-real se expandió un 2% anual durante 2016, desacelerándose frente al 3.1% de un año atrás. Entre tanto, las presiones inflacionarias han venido cediendo hacia el 4.66% anual en abril de 2017 (vs. 7.93% un año atrás), debido a que los choques transitorios (climáticos y cambiarios) se han diluido. En consecuencia, el Banco de la República (BR) ha virado hacia una política monetaria más laxa, reduciendo su tasa repo en -125pb durante diciembre 2016-marzo 2017, llevándola al 6.5%.

De cara a 2017, las señales de debilidad persisten, pues los indicadores líderes sugieren pobres desempeños de la economía colombiana durante el primer trimestre del año. Por ejemplo, la industria se contrajo al -1.8% anual en el acumulado enero-febrero de 2017, mientras que el comercio lo hizo al -4.4%. En esto último han pesado: i) el aumento del IVA del 16% al 19%, según la Ley 1819 de 2016; y ii) las persistentes lecturas negativas del Índice de Confianza del Consumidor, todavía cerca de sus mínimos históricos en marzo (-21). 

En medio de este complejo panorama global-local, el crecimiento de la cartera se desaceleró hacia el 1.3% real anual en febrero de 2017 (vs. 6.5% un año atrás), exhibiendo un “aterrizaje crediticio no tan suave”. Allí han incidido los incrementos en la tasa repo de +325pb registrados durante 2015-2016 (los cuales se reflejan en menor grado en la DTF), así como la pérdida de dinamismo del PIB-real local al 2% en 2016 (vs. 3.1% en 2015) y hacia un pronóstico del 2.2% en 2017, con sesgo bajista.

Todo lo anterior se ha empezado a materializar en un incremento de la morosidad crediticia, donde la relación cartera vencida/ cartera bruta aumentó del 3.1% en febrero de 2016 al 3.8% en el mismo mes de 2017. De hecho, al incluir los castigos, ese indicador se ha incrementado significativamente del 6.9% al 8%, alcanzando el promedio de la última década. Adicionalmente, la cobertura a través del índice de provisiones/cartera vencida ha caído del rango 145%-150% al 133%. La buena noticia es que el indicador de solvencia se ubica en valores altos del 15% (vs. el mínimo regulatorio del 9%), incluso luego de la adopción de los estrictos requerimientos de capital de Basilea III en agosto de 2013 (Decreto 1771 de 2012). Si bien es evidente el inicio de una mayor “tensión financiera”, el sector cuenta con “colchones” en provisiones y capital disponible para irse acomodando a este tercer año de marcada desaceleración económica, donde el programa “Colombia Repunta” parece que tendrá que postergarse hasta 2018. 

El sector bancario operando en Colombia ha logrado mantener crecimientos en sus utilidades, pasando del 7.1% real anual al 9.9% durante febrero 2016-febrero 2017. Esto implica utilidades (acumuladas en doce meses) de $11.3 billones a febrero de 2017 (vs. $9.7 billones un año atrás).

En esta nota analizaremos el grado de apalancamiento y las fuentes que originaron dichas utilidades a febrero de 2017. Como veremos, pese al buen comportamiento de las utilidades bancarias, se empiezan a registrar incrementos en la morosidad crediticia (así como en el nivel de provisiones de cartera), lo cual representa mayor “tensión financiera” en medio de un estancamiento económico del 2% anual, todavía por debajo del “nuevo potencial” del 3% que enfrenta Colombia para el quinquenio 2015-2020.

Balance y cartera de crédito

El balance de los bancos creció un 1.7% real anual en febrero de 2017 (vs. 5.4% un año atrás). A nivel del pasivo y del patrimonio, dicha expansión estuvo sustentada casi en su totalidad por los mayores recursos vía depósitos y utilidades no distribuidas.

La cartera es el rubro más representativo dentro del activo (68% del total), seguido por las inversiones (18%). Durante 2016, el crédito registró un “aterrizaje no tan suave”, expandiéndose solo un 2% real (vs. 7.4% de 2015), donde las acciones del BR y las políticas microprudenciales de la Superfinanciera (implementadas en 2012- 2013) incidieron de manera importante en dicho proceso. El Modelo Crediticio Simultáneo de Anif pronosticaba entonces crecimientos del 9.7% real (pues esperábamos inflaciones del 6.5% anual en 2016 vs. 5.7% observada), cuya discrepancia se explica por: i) descuentos excesivos en la desaceleración del consumo de los hogares (creciendo apenas un 2.1% en 2016 vs. 3.2% en 2015), evidenciada también en las pésimas cifras de confianza a lo largo del año; y ii) mayores incrementos en la tasa repo del BR (donde pronosticábamos un nivel del 7.75% al cierre del año vs. 7.5% observado). En febrero de 2017, la cartera siguió desacelerándose al 1.3% real anual (vs. 6.5% un año atrás), por las razones antes comentadas.

Por su parte, el crecimiento de las inversiones se desaceleró del +15% real anual al -8.9% en 2015-2016. En febrero de 2017, dicho rubro se contrajo un -7.3% real anual (vs. +1.7% un año atrás), donde los TES representaron un 39% del total y las participaciones en subsidiarias-filiales un 30%. Gran parte de esta reducción obedece a una caída cercana al -3% anual del saldo en TES en cabeza de los bancos en el último año. 

Por tipo de crédito, el crecimiento de la cartera comercial se desaceleró del +7.2% real anual al -3.3% durante febrero 2016-febrero 2017. Allí habrían incidido: i) los incrementos de +325pb en la repo-central durante septiembre 2015-julio 2016, los cuales se transmitieron rápidamente a esta cartera por su elevada rotación; ii) el dinamismo (algo sustitutivo) de las colocaciones de bonos corporativos, alcanzando $9.7 billones en 2016 (vs $5.9 billones en 2015); iii) la parálisis en la inversión empresarial, dada la incertidumbre introducida por las discusiones del plebiscito y de la Reforma Tributaria (Ley 1819 de 2016); y iv) el retraso en los desembolsos de la cartera de infraestructura-4G (llegando solo a $0.5 billones vs. expectativas de $2-4 billones al inicio del año), como consecuencia de la tardanza en los cierres financieros. Respecto a su saldo vencido, este se aceleró al 26.2% real anual en febrero de 2017 (vs. 11.4% un año atrás). Ello ha producido un deterioro en su indicador de calidad tradicional (cartera vencida/cartera bruta), aumentando del 2.4% al 3.1% en el último año. 

Sorpresivamente, la cartera de consumo ganó dinamismo, expandiéndose al 7.8% real anual en febrero de 2017 (vs. 4.1% un año atrás), donde es evidente el fenómeno del “evergreen”, esperando el sector bancario a que los deudores logren mejor tracción en sus negocios y así evitar los costos de mayores provisiones. Nó- tese que el crecimiento del saldo vencido se aceleró del 6.3% real anual al 21.8% en el mismo período, donde la calidad de la cartera se ha elevado del 4.8% al 5.4% (vs. 3.8% de la cartera total). La cartera hipotecaria (incluyendo titularizaciones) exhibe una tendencia relativamente estable desde mediados de 2010. En febrero de 2017, su crecimiento fue del 8.4% real anual (vs. 9% un año atrás). Ello ha estado influenciado por los efectos de los subsidios públicos para la adquisición de vivienda (que se vienen otorgando desde 2009), primero para los segmentos VIS-No VIS, luego solo para VIS y, posteriormente, para viviendas de clase media (en el marco del PIPE en 2013-2014). En ese persistente dinamismo también han jugado las favorables expansiones del PIB de edificaciones (6% en 2016 vs. 2.1% en 2015), aunque allí ya se comienza a evidenciar un tenue rasgamiento de la burbuja hipotecaria en las edificaciones residenciales (creciendo solo un 2.2% durante 2016). Esto último a pesar de la nueva etapa de subsidios públicos a la tasa de interés del PIPE-II (reencauchada ahora bajo el llamado Colombia Repunta). Con relación a su saldo vencido, este se aceleró al 28.9% real anual en febrero de 2017 (vs. 6% un año atrás). Ello ocasionó que su indicador de calidad aumentara del 2% al 2.4% en el último año.

Finalmente, el microcrédito ha ganado dinamismo, creciendo al +2.3% real anual en febrero de 2017 (vs. -2.8% un año atrás). Respecto a su cartera vencida, esta se aceleró del 0.6% real anual al 15% en el período de análisis. Así, la calidad de la cartera se ha deteriorado, al pasar del 6.8% al 7.6% en el último año, duplicando los niveles de la cartera total.

Con relación al fondeo bancario, su crecimiento ha permanecido relativamente estable desde 2015. Dicho fondeo se expandió al 5.2% real anual en febrero de 2017 (vs. 3.4% un año atrás). Por componentes, el crecimiento de los CDTs se aceleró del 2.7% al 28.9% en el mismo período. Entre tanto, las cuentas corrientes moderaron sus contracciones del -4.1% al -1.6%, mientras que las cuentas de ahorro redujeron su expansión del +6.2% al -8% en el último año.

Análisis de las utilidades

 A febrero de 2017, las utilidades bancarias crecieron un 9.9% real anual (vs. 7.1% del año anterior). La rentabilidad del patrimonio (ROE) fue del 15.9% en febrero de 2017, superando el 15% del mismo mes de 2016 (ver cuadro 1). Igualmente, la rentabilidad del activo (ROA) aumentó del 2% al 2.1%. Por su parte, el apalancamiento se mantuvo estable en niveles de 7.5 en el último año.

También se observa un incremento de la productividad del activo (ingresos totales/activos), pasando del 26% al 26.9% en el período analizado, al tiempo que el margen neto aumentó del 7.7% al 7.9%. Ello obedeció principalmente al incremento de los ingresos por intereses/activos del 7.5% al 8.9% (+146pb) y de los ingresos no financieros/activos del 1.2% al 1.6% (+35pb). Por su parte, los ingresos por inversiones/activos disminuyeron del 17.3% al 16.3% (-96pb).

Conclusiones

Hemos visto cómo la rentabilidad bancaria ha estado afectada por la volatilidad financiera global generada por: i) la caída en el precio internacional del crudo; ii) las alzas esperadas en la tasa repo del Fed; y iii) los leves rebotes previstos en el crecimiento económico mundial. Localmente, también han incidido: i) la desaceleración económica del período 2015- 2017; ii) las menores presiones inflacionarias; y iii) una política monetaria más laxa. Entre tanto, la cartera se desaceleró del 6.5% real anual al 1.3% durante febrero 2016-febrero 2017, registrando un “aterrizaje no tan suave”. Asimismo, la morosidad crediticia (cartera vencida/cartera bruta) se incrementó del 3.1% al 3.8% en dicho período. Ello es consistente con la debilidad económica local, donde el PIB-real se expandió al 2% en 2016 (vs. 3.1% en 2015). Pese a todo lo anterior, el desempeño de las utilidades bancarias sigue siendo dinámico, creciendo del 7.1% real anual al 9.9% durante febrero 2016-febrero 2017. A su vez, el ROE aumentó del 15% al 15.9% en el período referenciado, mientras que el ROA lo hizo del 2% al 2.1%. Ello obedece a un incremento en la productividad del activo, resultante de mayores ingresos por intereses.

Para 2017, nuestras proyecciones preliminares sugieren leves repuntes en la expansión crediticia a tasas cercanas al 3%-4% real. Ello sería consistente con los siguientes supuestos macroeconómicos: i) expansiones cercanas al 2.2% en el PIB-real durante 2017 (marginalmente por encima del 2% de 2016), aunque con sesgo bajista debido al deterioro reciente de algunos indicadores líderes; ii) una convergencia inflacionaria hacia el 4.6% al cierre del año, una vez purgados los efectos transitorios climáticos y de pass-through cambiario, y donde el efecto del incremento del IVA estaría contribuyendo con cerca de 1pp; y iii) reducciones en la repo del BR hacia el 6% al cierre del año, dados esos espacios en brecha de Producto e inflación.

Sergio Clavijo. Colaboración David

Fuente: 
La República

Circulares

Circular No.
019-2025

Indicadores económicos

Petróleo
US$68,12
Dólar
$4.149,79
Euro
$4.614,77
DTF
9,85%
UVR
375,69