Al tiempo que la reactivación de la economía mundial sigue tomando fuerza, impulsando los precios del petróleo con tal vigor que el barril de crudo Brent ha subido este año un 47,1 por ciento, llegando el viernes a 76,18 dólares, y algunos directivos de petroleras mundiales creen que el próximo año la cotización puede escalar hasta los 100 dólares de viejas épocas de auge petrolero, la producción de petróleo del país no ayudará a sacarle el máximo jugo a este repunte, limitando los recursos fiscales que recibirá el Gobierno.
Y es que si bien en lo corrido del año el promedio del barril bordea los 65 dólares, por encima de las proyecciones de Ecopetrol, de 45 dólares para 2021 y de 50 dólares para 2022, el impacto de la pandemia en las inversiones del sector y los graves problemas derivados de los bloqueos en las zonas productoras hacen prever que este impulso reciente no alcanzará para reanimar los ritmos de producción de crudo del país.
Según datos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), antes de la pandemia el nivel de extracción entre enero y febrero de 2020 se ubicó en 881.152 barriles diarios en promedio, pero entre enero y abril de 2021 cayó a 745.522 (es decir, una reducción del 12,7 por ciento o 108.374 barriles diarios).
Y las proyecciones de la misma entidad y del Gobierno, con base en los planes de inversión de las empresas petroleras, apuntan a que ni este año ni en el corto y mediano plazo el país lograría volver al nivel de extracción previo al covid-19.
Armando Zamora, presidente de la ANH, señaló en la reciente presentación del informe de reservas de crudo de 2020 que la suma de las proyecciones que tienen las empresas petroleras y los planes de producción mostraba que el perfil de producción esperado para el año 2021 era recuperar en buena medida los resultados que se tenían a inicios del 2020, lo cual fue antes de tener los efectos de bloqueos y de dificultades en la movilidad.
“Esperaríamos que, según los planes de inversión de las empresas, estaríamos en 832.000 barriles, en 2022 estaríamos en 870.000 barriles, y en 2023, una cifra de 872.000 barriles por día”, indicó en su momento.
Y aunque la cifra estaría cercana a esos niveles anteriores al covid, Zamora advierte que estas estimaciones son las que se tienen en producción con la inversión comprometida y en los planes de las empresas, “pero, desde luego, todo está sujeto a las vicisitudes, a los imprevistos, y si logramos recuperar la normalidad hacia final de año, este sería el perfil de producción que podríamos esperar”.
Razones de fondo
De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, históricamente la industria de hidrocarburos en el país ha demostrado ser resiliente y fuerte frente a los diferentes movimientos del mercado.
“Esperaríamos que, según los planes de inversión de las empresas, estaríamos en 832.000 barriles, en 2022 estaríamos en 870.000 barriles, y en 2023, una cifra de 872.000 barriles por día”, indicó en su momento.
Y aunque la cifra estaría cercana a esos niveles anteriores al covid, Zamora advierte que estas estimaciones son las que se tienen en producción con la inversión comprometida y en los planes de las empresas, “pero, desde luego, todo está sujeto a las vicisitudes, a los imprevistos, y si logramos recuperar la normalidad hacia final de año, este sería el perfil de producción que podríamos esperar”.
Razones de fondo
De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, históricamente la industria de hidrocarburos en el país ha demostrado ser resiliente y fuerte frente a los diferentes movimientos del mercado.
Estos se conjugan además, según el ministerio, frente a una situación en la que Colombia mantiene una producción que mayoritariamente proviene de yacimientos maduros, donde se requiere una inversión alta para viabilizar su producción.
“Esto pone a Colombia en desventaja frente a otros productores, siempre que disminuye el precio internacional del petróleo”, asegura el Ministerio de Minas y Energía.
Un análisis de la entidad recalca que este aumento en la conflictividad social en el marco de las actividades del sector hidrocarburos hace que se reduzca la confianza inversionista.
Y, a la vez, diversos bloqueos y posiciones contrarias frente al desarrollo de la industria han generado pérdidas en exploración y en producción cuando se presentan vías de hecho.
Sin embargo, la cartera de minas y energía considera que cambios como la Ley 2056 de 2020, en la que se aumentaron las asignaciones directas de regalías a los departamentos y municipios productores, y la propuesta de un cambio en la minuta contractual que permita dar la oportunidad a empresas que tienen capacidad financiera demostrada para participar en opciones de contratos y que no cuentan con los barriles de reservas o producción son factores que pueden incentivar a las petroleras a incrementar sus inversiones en los próximos años en busca de nuevos recursos.
De hecho, recientemente se fortaleció el marco regulatorio técnico y ambiental para brindar una estabilidad jurídica a los inversionistas y se promovió el Certificado de Reembolso Tributario (Cert) con el fin de viabilizar diferentes proyectos tanto en materia de exploración como de producción.
Y a través del Ministerio de Minas y Energía, la ANH formuló una estrategia territorial para que, como cabeza de sector, en los territorios se esté escuchando a las comunidades y generando la confianza perdida de los operadores y comunidades en las instituciones.
ÓMAR G. AHUMADA ROJAS