La era de pagos digitales llegó para quedarse y será el nuevo ‘caballo de batalla’ con el que gobiernos y entidades financieras prometen hacerle una guerra frontal al efectivo que se niega a desaparecer.
Lo dice Eduardo Coello, vicepresidente senior de Visa para América Latina, quien cree que la masificación de los teléfonos inteligentes está permitiendo cerrar cada día más la brecha que separa al consumidor de la tecnología, para así facilitarle la vida.
A su paso por Colombia, donde hizo el lanzamiento de Visa Checkout, una aplicación que permite hacer compras por internet y cancelarlas sin tener que ingresar los datos de la tarjeta cada vez que se realiza una transacción, señaló que debe haber mayor compromiso de los comercios y las autoridades en la lucha contra el efectivo.
¿Se está perdiendo la batalla contra el efectivo?
No lo vemos de esa forma. Creo que los países han avanzado en el desarrollo de aplicativos que le están facilitando la vida a las personas, aunque también es cierto que falta mucho por hacer. El hecho de que haya más teléfonos inteligentes en poder de los individuos significa que cada día se cierra más ese puente que había entre el consumidor y la tecnología. Esto, además, ha acelerado todo el tema de pagos digitales y, en general, el comercio electrónico.
¿Y la gente se está adaptando fácil a esos cambios?
En la medida en que las personas perciben beneficios, en materia de seguridad y efectividad, los van incorporando a su día a día sin problema. Un ejemplo de esto es el aplicativo Easytaxi, que permite cancelar el servicio sin tener que utilizar la tarjeta porque la herramienta carga de manera automática al plástico del cliente el costo del transporte.
Poco a poco las personas también se van acostumbrando a que la información de sus tarjetas esté precargada en sus celulares, lo que les permite hacer compras y transacciones vía comercio electrónico o pagos con solo acercar el teléfono a un datáfono.
¿En Colombia ya son posibles los pagos sin contacto?
No solo eso. Colombia es el primer país de Latinoamérica donde es posible realizar compras por internet sin tener que digitar la información de la tarjeta cada vez que se hace una operación, esto, gracias a Visa Checkout. Basta con crear un usuario e ingresar los datos una sola vez en el programa y de ahí en adelante se podrá pagar desde el computador o teléfono inteligente a través del botón de pagos.
¿Estas herramientas amenazan la existencia de los tradicionales plásticos?
Creo que la tarjeta vivirá con nosotros por muchos años, no podemos olvidar que al final del día estamos hablando de consumidores y preferencias, y habrá quien quiera tener por separado sus plásticos y habrá quien los quiera tener en una billetera digital atada a su teléfono celular.
Incluso sigue habiendo inversiones muy grandes en el mundo para migrar las tarjetas de banda magnética al microcircuito.
¿Qué obstáculos ven en Colombia para el desarrollo de esos medios de pago?
Colombia es de los países que aún está un poco más atrás en cuanto al porcentaje del gasto privado que se hace con un medio electrónico y ahí los comercios son los llamados a impulsar la utilización de estos medios de pago. Siempre hay un grupo de la población que cree que recibiendo el pago en efectivo y no pagando impuestos es la mejor forma. Creemos que no solo es el tema del pago del impuesto, sino también de un sistema tributario sencillo para ese nivel de comercios.
Pero, ahí es clave la participación de los gobiernos…
Es una tarea que tenemos con las autoridades porque es una de las barreras que pueden solucionarse más rápido y acelerar la adopción de medios de pago. Que el consumidor se convierta en el principal motor de formalización del pequeño comercio ha dado éxito a varios gobiernos, pero la clave es que sea muy sencillo para el tarjetahabiente. En Colombia, por muchos años estuvo la devolución de dos puntos del IVA para compras con tarjetas, pero no era tan fácil para el consumidor.
¿Ven en las monedas virtuales una gran amenaza?
Hemos trabajado siempre con instituciones financieras reguladas porque sabemos la preocupación de los gobiernos de que la red de pagos sea utilizada para lo que es y que no haya actividades ilícitas detrás. Como tecnología, las vemos similares a algo a lo que debemos hacerle seguimiento porque ampliará la capacidad de las gentes hacia otras formas de pagos entre ellos. No sabemos en qué vaya a evolucionar, pero nos interesa estar al tanto de lo que vaya pasando con estas.