El encarecimiento del 30 % de sus insumos importados por cuenta de la devaluación y hogares con menos financiamiento por el alza de los intereses hipotecarios son las principales preocupaciones de los desarrolladores de vivienda. Y como si no fuera suficiente, hay alertas por una posible crisis inmobiliaria mundial.
Un dólar que en cuatro meses subió casi $1.000, y está cerca de los $5.000, representa un golpe lo suficientemente fuerte como para hacer temblar a cualquier sector. Incluso a los más grandes y que más pesan sobre la economía, como la construcción. De hecho, ya hay señales de alarma: proyectos suspendidos y costos al alza. Pero la devaluación no sería el único problema, pues hay quienes hablan de una crisis inmobiliaria mundial.
Camilo Vega Barbosa