No hay duda de que el actual gobierno no la tendrá nada fácil el próximo año, para el que muchos pronostican una fuerte contracción de la economía, que dejaría creciendo al país, en el mejor de los casos, un 2 por ciento.
Evitar un aterrizaje brusco en medio de una clara recesión mundial, como ya muchos economistas lo dan por hecho, resulta ser una misión retadora, pero se debe actuar rápido, con cautela y responsabilidad.
Lo dice Mauricio Santa María, presidente de Anif, que junto con un equipo de economistas se dieron a la tarea de elaborar un documento, ‘Prioridades económicas y sociales para el nuevo gobierno’, en el que exponen una serie de recomendaciones que ayudarían al país a mantener una senda de crecimiento estable hacia adelante (2026) y a avanzar en el frente social.
Van poco más de 70 días de este gobierno, ¿qué lectura hace de este comienzo?
En este momento la economía está muy bien y todo el mundo está tranquilo, con los últimos datos del Dane ya se nota algo de desaceleración, pero siguen siendo datos muy buenos. Ahora, el consumo sigue elevado y la gente no está percibiendo que estamos en una situación complicada y que el año entrante puede ser mucho peor.
Ese es el mensaje central: el 2023 será muy duro para los colombianos, la economía se desacelerará, tenemos un rezago de inflación que el año entrante muy seguramente comenzará a bajar, pero no será una caída brusca, y existen varios temas que complicarán aún más el próximo año.
¿Cuáles son los nubarrones que ve?
Son tres, principalmente. El primero es en lo fiscal, que este año se apoyará con los altos precios del petróleo, lo cual es paradójico, porque es el producto que el Gobierno quiere acabar. No será la tributaria, sino los 2,5 puntos del PIB que le dará el ingreso adicional del petróleo, que es más que la reforma tributaria, que tampoco ayuda mucho porque tiene unos temas muy preocupantes que desincentivan la inversión. Algunos se han corregido, pero persiste un tema antipetróleo y antiminería que será muy devastador para la economía del país y el Gobierno se dará cuenta en el 2023 y el 2024 del tiro en el pie que se está dando.
¿Cuáles son los otros?
El segundo nubarrón es un déficit externo grande y no se ve por dónde se corregirá porque la demanda interna sigue muy fuerte y mientras esta siga así y no la podamos satisfacer, nos la va a satisfacer el mundo.
Y el tercero son los anuncios por todo lado, de todo tipo y muy dañinos para la economía, sobre todo en un ambiente de incertidumbre como en el que estamos. Es decir, tenemos un problema fiscal, uno externo, y el Gobierno sale a decir que no permitirá la exploración de nuevos yacimientos de petróleo y gas, que hará una reforma de la salud para acabar con el componente privado del sector, que controlará las tarifas de la energía... todo esto genera mucha desconfianza e incertidumbre en la gente que está tratando de invertir y de progresar y por ahí se dispara el costo de la deuda, el precio del dólar y se generan otros males para la economía.
¿Cómo evitar un barrigazo económico?
Sabemos que el mundo va a caer y eso nos arrastrará a nosotros, pero hay que evitar que esa caída sea muy dura. Lo primero que hay que hacer es ser muy cuidadoso con los anuncios, eso significa no hacer tantos. Un gobierno es un gobierno, y cuando este habla algo pasa, no es lo mismo que se pronuncie un gremio o una universidad.
Cuando el Gobierno habla, la gente toma decisiones basada en esos anuncios, que es una situación muy diferente. Segundo, hay que coordinar esos anuncios en el Gobierno y tercero, que las cosas de fondo que se proponen en términos de energía, salud, pensiones y fiscal se estudien primero y no se anuncien reformas sin saber cuál será su impacto, su costo, qué se cambia. Hay que estudiarlo bien, sacar un borrador para que se pueda discutir y no se generen polémicas sobre ideas vagas.
Y ya sobre el terreno, ¿qué hacer?
Hay que seguir con la consolidación fiscal. En la tributaria aún faltan varios temas por ajustar, en lo energético, las zonas francas y algunos temas del impuesto de renta a las personas naturales. En los otros campos de política pública, el Gobierno tiene mucho por hacer, por ejemplo, en materia energética dos cosas: en minería, consolidar lo que se tiene para que haya buena inversión para que el petróleo y la minería sigan siendo una fuente importante para generar bienestar a los colombianos, y en lo energético, diseñar un plan de cómo será esa transición teniendo en cuenta que, a diferencia del resto de países del mundo, Colombia no es un gran emisor de CO2. Por eso, lo que hay que hacer acá es evitar la deforestación, que es lo que realmente el país está haciendo mal, no podemos poner a sufrir a la gente por un capricho de que tenemos que hacer esa transición en dos años, eso tomará entre 40 y 50 años.
Y los otros temas urgentes...
En pensiones, por ejemplo, hay que ser conscientes de que el régimen público no aguanta más, hay que hacer una reforma de verdad, que ataque los tres problemas claves: baja cobertura, subsidios a los de mayores ingresos y un gasto desbordado, eso no se soluciona pasando 20 billones de los fondos privados a Colpensiones. En salud, las cosas que ha dicho el Gobierno nos tienen muy preocupados. Si bien el sistema colombiano ha funcionado bien, hemos propuesto arreglar los problemas que tiene, pero no acabar el sistema porque eso generaría graves problemas para las personas en materia de atención.
También nos extrañan los anuncios en lo laboral, pues apuntan a encarecer la contratación, lo que generará más desempleo, informalidad. Lo primero que hay que hacer es definir el salario mínimo del 2023 si no hay un acuerdo entre trabajadores y empresarios.