Todavía hay espacio y oportunidad para que el Gobierno despliegue un plan integral contracíclico que reactive la economía para el año entrante.
Hoy el Dane presentará el dato del Producto Interno Bruto (PIB) correspondiente al tercer trimestre de este año. Tras un segundo trimestre con un crecimiento escuálido de 0,3 %, prácticamente un estancamiento, las perspectivas de los analistas rondan 0,5 % para el período julio - septiembre. Luego de una reactivación dinámica pospandémica que se destacó en la región, la economía colombiana se mantiene en ‘aterrizaje forzoso’.
Ayer las cifras de la organización estadística ratificaron la debilidad de tradicionales motores jalonadores de la economía nacional como el comercio y las industrias manufactureras. En septiembre, las ventas reales del comercio minorista cayeron 9,3 % frente al mismo período del 2022, con catorce líneas de mercancía en números rojos, y 6,6 % en lo corrido de 2023. Los comerciantes en el país ya registran casi diez meses de descensos consecutivos en indicadores claves de su actividad.
En cuanto a las industrias, el Dane reportó la séptima caída mensual consecutiva. La producción real de la industria manufacturera cayó 6,9 % en el noveno mes del año en comparación con el mismo período del año pasado. Tanto las ventas reales del sector como su personal ocupado decrecieron 5,8 % y 1,8 % respectivamente. De las 39 actividades industriales que integran esta medición, 31 registraron variaciones negativas.
Industriales y comerciantes no levantan cabeza en un alarmante panorama de estancamiento y contracciones.
Una tendencia similar, y de mayor duración, experimenta la venta de vivienda: son 16 meses acumulados de números en rojo en este sector, con gran incidencia social y en la generación de puestos de trabajo. De acuerdo a la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), entre enero y octubre de este año las ventas totales de vivienda cayeron 46,7%, mientras que el segmento específico de la Vivienda de Interés Social (VIS) el descenso llegó en ese mismo período al 48,7%. Desafortunadamente, los constructores tampoco ven una luz al final de este largo túnel de caídas en esta actividad sectorial.
A lo anterior deben añadirse preocupaciones similares en torno a la reducción en los niveles de exportaciones a los mercados internacionales, en septiembre, 13,6% menos que hace doce meses, así como de las dinámicas en la comercialización de automóviles y motocicletas.
En conclusión, un conjunto de actividades productivas, que impulsan la economía colombiana, han mantenido por meses trayectorias negativas, sin que haya una reacción del Gobierno Nacional en términos de una estrategia integral y coherente de reactivación y recuperación.
De hecho, los recursos que la administración Petro ha recogido con la sobrecarga impositiva de las dos recientes reformas tributarias sobre los hombros de las empresas no se han traducido en una ejecución sobresaliente por parte de las entidades públicas. Todo esto en un entorno en el que la inflación no desciende con la velocidad deseable y se sostienen las altas tasas de interés por parte del Emisor.
No es tarde aún para que la Casa de Nariño y el equipo económico adopten un plan contracíclico, en diálogo constructivo con los gremios y distintos actores de la economía, que mitigue los efectos de la desaceleración. Este plan parte por escuchar las posturas, por ejemplo, del Consejo Gremial que están recogidas en documentos para presentar al presidente Petro.
Medidas propuestas en vivienda, comercio, industria, turismo, infraestructura, agricultura y otros sectores deben ser debatidas con miras a ser implementadas. Todavía hay espacio y oportunidad para reactivar la economía.
FRANCISCO MIRANDA HAMBURGER