Lo que dejó el cónclave de Petro: “Jalón de orejas” al gabinete, cinco metas y amenaza de remezón

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Con un gabinete que podría estar renovado en varios frente, el mandatario arrancaría 2024 con el foco en sus reformas y cinco programas.

El cónclave de dos días citado por el presidente Gustavo Petro para pasar al tablero uno a uno al gabinete y evaluar lo que viene para 2024 dejó tres grandes conclusiones. La primera, que serán cinco las grandes prioridades del Ejecutivo en el próximo año; segunda, que el compromiso es –sin vacilaciones, ni más peros– “cumplir y hacer cumplir el Plan de Desarrollo”; y, finalmente, que quien no cumpla a tiempo y sirva a “otros intereses” se va del “gobierno del cambio”.

Juntos, estos tres grandes ejes parecen darle volumen al ruido que hay dentro y fuera de Palacio frente al revolcón ministerial que podría concretarse al cierre de 2023 o a comienzos del próximo año. “La molestia es por ejecución del presupuesto, pero también por tanta polémica en algunas carteras”, admitió una fuente presente durante las jornadas en la Escuela de Ingenieros Militares en Bogotá.

Uno a uno, por espacio de cerca de 10 minutos, Petro escuchó a sus ministros, sus balances de 2023 y las metas del año que arranca. Lo anterior, por supuesto, con énfasis en cómo se ejecutan los proyectos particulares en línea con el Plan de Desarrollo (PND).

Si bien fuentes coincidieron en que, aunque medió el respeto, el presidente estuvo firme, severo y ciertamente quisquilloso a la hora de exigir y hacer cumplir. Pese a que hubo llamados para todos sin excepción, uno de los más increpados habría sido el director de Planeación Nacional, Jorge Iván González –nada menos que el encargado de llevar la batuta del PND–.

La Presidencia matizó la reprenda al gabinete en pleno en los siguientes términos: “El mandatario convocó el deber de todos los miembros del Gobierno de cumplir y hacer cumplir el Plan de Desarrollo, por encima de intereses particulares que puedan desviar los objetivos y recordando que el compromiso es con el pueblo que eligió el cambio”.

A su turno, el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco –uno de los pocos que se atrevió a hablar en público–, reconoció que hubo “jalón de orejas” y dejó entrever que hubo molestia en algunos. Sería el caso de los ministros de Educación y Transporte, Aurora Vergara y William Camargo, respectivamente, a quienes les habrían llamado la atención por el funcionamiento de entidades conexas, con todo y que Vergara es la que mayor porcentaje de ejecución tiene (88 % hasta noviembre), mientras que Camargo 69.6 %.

“En este tipo de reuniones se habla con mucha sinceridad y cuando es así, pues hay momentos en que a los funcionarios nos tienen que decir ‘bueno, señores, ¿qué está pasando aquí? ¿Qué está pasando allá? Obviamente se hace con respeto, pero con firmeza (...) cuando uno tiene la responsabilidad con 50 millones de ciudadanos de llevar buen servicio en salud, en educación, dar seguridad y que haya una infraestructura que le sirva al país, pues uno tiene que exigirle al equipo que esas tareas se hagan bien”, manifestó el ministro del Interior.

En esa línea, ante los rumores de un nuevo sacudón en el gabinete, Velasco ratificó: “Tenemos un contrato que se tiene que estar renovando cada 24 horas”, precisando que es discreción del presidente “la posibilidad de seguir o de retirar” a sus funcionarios.

Al parecer, Velasco sería uno de los que estaría en la cuerda floja para darle espacio a Armando Benedetti, a quien Petro –pese a su controvertido actuar como embajador en Venezuela–, le daría juego por su destreza en manejo del Congreso. La meta no es otra que llevar a buen término su ambiciosa agenda de reformas. “No sería raro que premiaran a Benedetti. En el gobierno del descaro los cambios de ministros se hacen para acallar a los cómplices, no para trabajar”, reclamó la excandidata presidencial Ingrid Betancourt.

Donde también habría cambios sería en la Cancillería que lidera Álvaro Leyva y que este martes sufrió otro revés al no llegar a un acuerdo con Thomas Greg por el caso de los pasaportes. En su lugar, llegaría el embajador en Estados Unidos, Luis Gilberto Murillo.

Inclusive, en la cartera de Defensa –en jaque por cuenta de los hechos de violencia e inseguridad–, aterrizaría el embajador en Reino Unido Roy Barreras. A ello se suma un enroque para que Laura Sarabia llegue al Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) en reemplazo de Carlos Ramón González, quien pasaría a Prosperidad Social.

“Año nuevo, vida nueva” cantan los Billo’s Caracas Boys, y Petro, a poco más de año y medio de mandato, literalmente cumpliría con esa máxima y ahora, con gabinete renovado, su prioridad serían las reformas y las cinco grandes metas de su gobierno para 2024, enmarcadas en lucha contra la pobreza, consolidación de la paz total y un impulso a la economía. Se trata de las bases del mentado cambio que Petro está dispuesto a hacer realidad.

Las prioridades del Gobierno para 2024

1. Avanzar en la Reforma Agraria y conseguir 500.000 hectáreas anuales para lograr 1’500.000.

2. Construir vías terciarias contratadas con juntas de acción comunal, “como una medida anticíclica de la economía”.

3. Priorizar la financiación de proyectos de modos férreos y aeropuertos en zonas turísticas.

4. Transición energética a través de paneles solares para lograr “energía gratuita” y eliminar barreras de acceso.

5. Llevar a asociaciones barriales conexión a internet “para generar autonomía a la ciudadanía y acercar el conocimiento”.

 

Javier González Penagos

Fuente: 
El Colombiano

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