La hora de Puerto Antioquia

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En menos de un año se pondría en funcionamiento el primer puerto de Urabá. Algo que Antioquia soñaba desde hace casi dos siglos.

En medio de tanto ruido, las buenas noticias para el país parecen pasar de agache. O por lo menos eso parece estar sucediendo con el anuncio de que en menos de un año se pondría en funcionamiento el primer puerto que tendrá Antioquia, el puerto de Urabá.

Se trata de un hecho, no solo histórico, algo que el departamento venía soñando desde hace casi dos siglos, sino que tiene un profundo significado para el país: se podrá conectar más fácil el Océano Atlántico con el Océano Pacífico gracias al puerto de Urabá, lo que por estos días es más conocido como un canal seco, haciendo referencia a que cumple la misma función del canal de Panamá pero descargando en un puerto y llevando la carga por tierra hasta otro puerto en el Pacífico.

Hace casi un siglo se dio inicio a uno de los proyectos más ambiciosos para el desarrollo de Antioquia: la carretera al Mar. Decía entonces Gonzalo Mejía, que todos los pueblos tienen su hora definitiva y la hora en la que emprende la marcha hacia la grandeza. Y fue así como arrancó la obra, aquella que solo tres décadas después logró conectar al Valle de Aburrá con el Occidente y el Urabá antioqueño. Corría el año 1955. Tras la gran hazaña vinieron las penurias porque la densa topografía y la prelación sobre otros proyectos de infraestructura condenó al olvido esta importante vía y con ello la posibilidad también de hacer realidad uno de los sueños que tenían los grandes visionarios de Antioquia, que imaginaban llegar a Urabá con productos como oro y café para exportar, lo que significaba la construcción de un puerto para aprovechar los 514 kilómetros de costa de nuestro departamento.

Tuvieron que pasar más de ocho décadas entre ese primer hito y los que comenzaron a darle una nueva dinámica a la región con la puesta en operación, primero, del túnel Fernando Gómez Martínez y, más recientemente, los desarrollos viales de cuarta generación con Mar 1 y Mar 2, a los que se suma el túnel Guillermo Gaviria Echeverri, actualmente en ejecución en el sector de El Toyo, y que espera su culminación para asegurar la conexión de la costa antioqueña con el resto del país.

Es decir, en menos de un año, la visión que trazaron por primera vez por allá en 1871, pero que en realidad se pensó desde 1832, de una Antioquia con capacidad para sacar al mundo sus productos por Urabá, será una realidad. Estamos hablando de un sueño de casi 200 años que será cumplido.

Con un 60% de ejecución en sus obras avanza la construcción de Puerto Antioquia, el primer puerto marítimo que tendrá el departamento, y que sin duda marcará el inicio de una nueva dinámica económica y social para esa región, pero también para la forma en la que hoy se exporta la carga en el país.

Los números que anticipa la megaobra dan la dimensión de lo que allí ocurrirá una vez entre en operación. El proyecto promete triplicar la mercancía que se mueve anualmente, de 2 millones de toneladas a 7 millones, con inyecciones anuales de recursos por más de 20 millones de dólares. Para mover toda esa cadena, se necesitará mano de obra calificada nueva, porque ahora todo se relaciona solo con el banano y la apertura del puerto permitirá que se transporte carga internacional, contenedores, vehículos, cereales y granel. Se calcula la creación de 17.000 empleos formales y cerca de 800 nuevas empresas para estrenar el ecosistema portuario. Esa revolución ya está comenzando: los registros de matrículas en Urabá este año están creciendo por encima del 16%.

Sin lugar a dudas, Puerto Antioquia le dará ventajas comparativas a todo el país y por eso la culminación de los accesos al Túnel del Toyo, que le corresponden al Gobierno Nacional, no es un mero capricho de los antioqueños. Solo hagamos cuentas de lo que significa para el país tener más cerca un puerto moderno: en el caso de Bogotá, reducirá su distancia por lo menos en un 33% en comparación con el puerto de Cartagena. Con respecto a Cali, la distancia se reducirá un 23% en comparación también con la capital de Bolívar, y en el Eje Cafetero, Manizales, Pereira y Armenia tendrán una salida al mar 36%, 35% y 33% más cerca respectivamente. Estos datos son de vital importancia si se tiene en cuenta que solo en Antioquia, Cundinamarca y el Eje Cafetero está concentrado el 70% del PIB del país.

El odio o la ideología extrema pueden de verdad producir una ceguera perversa que impide ver posibilidades de progreso a todos los colombianos.

Y hay que recordar, porque parece que el presidente Petro no lo entiende, que para que este puerto se integre al país se requiere la culminación de los baches que tienen las 4G en Antioquia, porque con ellas se teje una red vial que conecta las principales ciudades del país, de sur a norte y de oriente a occidente con el centro del país. Mar 1 y Mar 2 conectan a Urabá con Medellín; Pacífico 1, 2 y 3 con el Eje Cafetero y el Valle del Cauca, y las Vías del Nus en el Magdalena Medio con el oriente y centro del país.

Todo este progreso será un detonante de bienestar para la región, siempre y cuando se haga de forma ordenada y con el apoyo de los gremios, las universidades y, por supuesto, los gobiernos locales, departamental y nacional. Gonzalo Mejía tenía razón porque el puerto sin duda será la punta de lanza para una nueva hora de Antioquia y de Colombia.

Fuente: 
El Colombiano

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031 – 2022

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