Según el Dane, las importaciones colombianas sumaron US$44.894 millones (en valores CIF) al cierre de 2016, equivalente a una reducción de -17% anual con respecto a 2015. Así, las compras externas siguieron reduciéndose a ritmos acelerados, luego de que en 2015 estas se hubieran contraído un 15,6% anual. Con ello, el ajuste en las cuentas externas del país ha comenzado a darse, con correcciones de 1,2 puntos del PIB en el déficit comercial, al pasar de -US$15.935 millones en 2015 (-5,4% del PIB) a -US$10.261 millones en 2016 (-4,2% del PIB). Esto se logró gracias a que las importaciones (-17% anual) exhibieron una contracción más abultada que la de las exportaciones (-12,9%) en 2016 (ver Comentario Económico del día 13 de marzo de 2017).
Ahora bien, el comportamiento reciente en las importaciones se debe principalmente a:
i) La desaceleración de la demanda interna en Colombia (creciendo solo 0,6% real anual en 2016 versus 3,1% anual en 2015); y ii) la deva- luación peso-dólar (11,2% promedio anual en 2016), lo cual continuó encareciendo las compras por fuera del país.
La caída en las importaciones estuvo encabezada por las menores compras de bienes de capital, que cayeron -27,2% anual hasta los US$13.555 millones (30% del total) en 2016. Esto debido a reducciones en todos sus componentes: bienes de capital para la industria (-22,9% anual; 18,9% del total de importaciones); equipo de transporte (-38,3% anual; 7,8% del total); materiales de construcción (-20,7% anual; 3,1% del total); y bienes de capital para la agricultura (-5% anual; 0,3% del total).
Igualmente, las importaciones de materias primas (45% del total) exhibieron una caída del -12,7%, alcanzando US$20.346 millones en 2016. Al interior de este rubro, se evidenciaron las siguientes variaciones: i) menores compras externas de materias primas para la industria (-9% anual; 32,9% del total); ii) reducciones en las importaciones de com- bustibles y lubricantes (-25,5% anual; 8,5% del total), tras la entrada en funcionamiento de Reficar; y iii) disminuciones en las importaciones de materias primas para la agricultura (-9,6% anual; 3,9% del total).
Las importaciones de bienes de consumo bordearon los US$10.993 millones (25% del total) en 2016, lo cual significó una caída de -9,4% anual frente a 2015. Dicha reducción se debió principalmente a la disminución de las compras en el exterior de bienes de consumo duradero (-15,2% anual; 11,2% del total) y, en menor medida, de bienes de consumo no duradero (-3,9% anual; 13,3% del total). Puntualmente, las importaciones de vehículos particulares tuvieron un mal desempeño (-18,4% anual) dentro de los bienes de consumo duradero, mientras que las importaciones de prendas de vestir (-21,6% anual) fueron las que mostraron mayor contracción entre los bienes de consumo no duradero.
Los datos más recientes, publicados por el Dane, señalan que las importaciones en los últimos 12 meses a febrero de 2017 sumaron US$45.087 millones (CIF), reduciéndose a tasas más “moderadas” de -12,6% frente al mismo período un año atrás (-19%). Es más, las importaciones del año corrido a febrero de 2017 mostraron un crecimiento de 2,8% frente al mismo período de 2016, dejando entrever que, en el año 2017, las importaciones podrían volver a tener una tendencia ascendente.
Para 2017 (como un todo), Anif proyecta una expansión de las importaciones totales de 6% anual, con lo cual estas se ubicarían alrededor de los US$47.600 millones. Dicho crecimiento sería jalonado por incrementos en las importaciones de bienes intermedios (8,1% anual), bienes de consumo (4,8% anual) y bienes de capital (4% anual).
Estas proyecciones se fundamentan principalmente en: i) el aumento de las compras externas de combustibles, debido a la caída en la producción petrolera local (850.000 bpd proyectados para 2017 versus 886.000 de 2016) y a la mayor capacidad de refinamiento de Reficar; ii) el leve repunte en el consumo de los hogares (2,3% proyectado para en 2017 versus 2,1% en 2016) y a las mejores condiciones crediticias propiciadas por las rebajas en la tasa repo del Banco de la República que cerraría a niveles de 6% en diciembre de 2017, pese a los efectos inflacionarios del aumento de la tarifa general del IVA (de 16% a 19%) mandado por la Ley 1819 de 2016; y iii) la menor devaluación proyectada (1% promedio anual en 2017) y la recuperación de la inversión en el país (4,2% proyectado en 2017), lo cual promovería la importación de bienes de capital para la industria.
Sergio Clavijo.