Así lo plantea Juan Manuel Niño, gerente de Larkin, que espera crecer 3,5% en 2023.
La compañía Larkin, especializada en limpieza y desinfección para el sector industrial e institucional, está atenta a los negocios con Venezuela pero solo espera una reactivación real para 2024.
La razón es que no hay claridad sobre los mecanismos de pago a quienes exporten a ese país.
Juan Manuel Niño, gerente general de la compañía de origen irlandés, así lo advierte al asegurar que las condiciones de vender allá no están dadas.
Indicó que el Banco Central del vecino país está burocratizado y politizado, y que “ninguna empresa puede exportar por las trochas, el mercado que se está moviendo es ilegal”, dijo.
Desde su perspectiva, primero hay que establecer el mecanismo de pagos y por ahora, “seguimos vendiendo a Perú y Ecuador y apuntando que la situación con Venezuela se normalice porque es un mercado clave”.
En el 2001, Larkin decidió invertir en otros países latinoamericanos. Y una de las primeras compañías en constituirse fue Larkin Venezuela, creada como Larkinven Representaciones C.A., con sede manufacturera en Maracay y centro administrativo y financiero en Caracas. Además de Colombia y Venezuela, Larkin está en Brasil, Ecuador, México, Perú y Panamá.
Actualmente las exportaciones desde Colombia representan el 21% de su producción, concentrada en limpiadores para la industria láctea y de alimentos procesados. En general, Larkin se enfoca en la limpieza e higienización en empresas de bebidas, alimentos procesados, lácteos, instituciones, y de lavandería industrial.
También fabrica preparaciones químicas para mantenimiento industrial y tratamientos de aguas provenientes de operaciones industriales.
Al hacer un balance del año que está por concluir comenta que “frente a 2019 en toneladas, este año vamos a cerrar con un 9,1% de crecimiento. Teníamos una meta del 14% pero consideramos que en las actuales circunstancias es favorable. Dependemos del sector agroalimentario que está perdiendo en toneladas por el aumento del precio de los insumos a causa del dólar. Esa industria experimenta un retroceso que nos afecta a nosotros”.
En medio de este panorama general, destaca que al cierre del año se nota una mejoría en la dinámica de este sector por Navidad.
Respecto a las perspectivas para 2023, considera un aumento del orden de 3,5% a 4,5% en volumen, al ritmo que se espera para la economía.
En materia de exportaciones, estima un decrecimiento del 5,2%. Niño Barrios cree que los factores que afectarán el crecimiento estarán por los lados de los clientes del mercado de agroalimentos, cuyos costos de producción y al consumidor final se han elevado a niveles altos debido al aumento de insumos, como sorgo, trigo y maíz.
“Una inflación por el techo, la devaluación exprés y las altas tasas de interés llevarán a una restricción en la inversión de los sectores en los cuales trabajamos. Por tanto, se presentará un decrecimiento en las utilidades de las compañías”. dice.
A su juicio, un factor favorable ahora es la reducción del desempleo porque eso puede mejorar la capacidad de compra y de consumo de los hogares, al tiempo que dijo que es alentador que el Gobierno fije su mirada a una política que se incline por el fortalecimiento del campo colombiano.
Por su parte, como preocupante señala “las posiciones muy radicales que se puedan generar a nivel político y que se afecten indicadores del país como la calificación a la inversión”.
La empresa invertirá $12.000 millones en mejoramiento de las líneas de bebidas, institucional y tratamiento de aguas a nivel regional y en Colombia destinará $2.000 millones en mejoramiento de sus líneas de alimentos y bebidas, institucional y tratamiento de aguas.
Constanza Gómez Guasca