Esto es lo bueno y lo malo del TLC con Estados Unidos que Petro quiere renegociar

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El TLC con Estados Unidos, que tiene 11 años de vigencia, ha permitido el crecimiento de bienes diferentes al petróleo, en opinión de quienes lo defienden. Pero, para sus críticos, también ha traído consecuencias para el agro.

La renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos es uno de los caballitos de batalla del presidente Gustavo Petro desde los días de la campaña.

Lo cierto es que el TLC es uno de los fantasmas que más asusta a ciertos sectores, pero que, a la vez, es visto con mucho agrado por otros tantos.

El Tratado, que cumplió en 2022 10 años de existencia, tiene un balance agridulce, si se quiere.

¿Cuáles son los puntos positivos del TLC con Estados Unidos?

De fondo, el Tratado abrió uno de los mayores mercados de consumo del mundo a una serie de empresas colombianas, de todo tipo y, en particular, pequeñas y medianas.

Estados Unidos es hoy por hoy el mayor socio comercial de Colombia. En el primer semestre de 2023 este país ha sido el destino de 25,5 % del total de exportaciones colombianas, a la vez que ha sido el origen de 25,4 % de las compras internacionales del país.

De acuerdo con cifras del Ministerio de Comercio, Colombia es el proveedor número 25 de Estados Unidos.

Los impactos positivos del TLC, destaca un informe de Procolombia se han sentido, especialmente, en el incremento de exportaciones colombianas de bienes no minero energéticos, que en los primeros 10 años del Tratado crecieron a un promedio de casi 5 % anual: en 2012 las ventas a ese país de estos bienes representaron US$3.415 millones, mientras que para 2021 llegaron a US$5.239 millones.

La presencia comercial del país en EE.UU. se siente, especialmente, en el sector de flores. Según Procolombia, los claveles, crisantemos, rosas, flores frescas cortadas y capullos para bouquets y lirios que le vende Colombia a este país son líderes en ese mercado.

Las flores, de hecho, son el segundo renglón de exportación a EEE.UU., con ventas por US$495 millones el año pasado. El primer producto en el escalafón fueron los aceites crudos de petróleo o de mineral bituminoso, que sumaron transacciones por más de US$1.000 millones.

Colombia es uno de apenas 14 países en el mundo que tienen un TLC con Estados Unidos y es el tercer proveedor de este país en Suramérica, según Procolombia. Sin embargo, en la región el peso pesado es México, que tiene su propio tratado con EE.UU. y es el segundo proveedor de bienes al mercado estadounidense, apenas después de China.

En general, la balanza comercial de Colombia con EE.UU. ha sido negativa desde la aprobación del TLC. En otras palabras, le compramos más a ese país de lo que le vendemos. Pero lo cierto es que, según cifras del Mincomercio, ambos rubros han ido descendiendo progresivamente desde que entró en vigencia el Tratado. El pico en esa relación fue 2022, en plena reactivación pospandemia.

A grandes líneas, el argumento a favor del TLC es que ha permitido una diversificación de la canasta exportadora gracias a la apertura de uno de los mayores mercados de consumo en el planeta (que, además, es cerca en términos gerográficos, lo que resuelve muchos problemas logísticos).

Según Procolombia, en sus primeros 10 años, el TLC permitió que la oferta exterior de bienes no minero energéticos pasara de 40 % a 50 %. Esto representa las ventas internacionales e unos 800 productos que antes no salían a ventas internacionales, como “ccesorios de tubería, antenas parabólicas, ceras para odontología, abonos minerales o químicos, bolsas para la recolección de sangre, botones de presión, aceite de almendras, guanábana y canela”.

El análisis de esta entidad, basado en cifras del DANE, asegura que el número de empresas que le vendieron a EE.UU. entre 2012 y 2022 creció en 76,8 % (llegando a casi 60.000 compañías). De éstas, 54 % fueron micro, pequeñas y medianas empresas (las populares mipymes).

¿Cuáles son los puntos negativos del TLC?

La mayoría de puntos negativos alrededor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos giran alrededor del sector agrícola.

De acuerdo con un análisis de Cedetrabajo, en los primeros 10 años del TLC “pasamos de importar 110.000 toneladas de maíz a 3.858.000. Se triplicaron las importaciones de soya y las importaciones de trigo pasaron de 389.000 toneladas a 592.000, siendo que la producción nacional de este cereal proporciona menos de uno por ciento del consumo nacional”.

Los impactos en agro se sienten aún más cuando se tiene en cuenta que hay algunos sectores de la producción agrícola en Estados Unidos que son subsidiados por el Gobierno, lo que, al final, termina por distorsionar la competencia frente a productos que llegan de otros lugares.

Si los defensores del Tratado argumentan una diversificación de la producción como una de sus ventajas, este fenómeno queda un poco en entredicho al ver el panorama del comercio agrícola con EE.UU. De acuerdo con Cedetrabajo, 97 % de las ventas que se le hacen a este país es de productos que tradicionalmente han sido fuertes en Colombia, como el café, el banano y, como ya se dijo, las flores: apenas el 3 % se va en otros renglones, como frutas tropicales y plantas aromáticas, dos líneas de producción con gran potencial en nuestro país.

Para este centro de pensamiento, el balance del TLC es decididamente malo en el sector agro: “El país compró más de seis veces la cantidad de productos agropecuarios de la que vendió a Estados Unidos”.

La queja por el maltrato del agro en el Tratado también ha sido expuesta por organizaciones sindicales, como la Central Unitaria de Trabajadores.

Fuente: 
El Espectador

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Circular No.
031 – 2022

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