El organismo ajustó sus proyecciones de crecimiento para 2016 y recortó 1,1 puntos porcentuales las de la región, a -0,3%.
Este año, el mundo crecería menos de lo que se esperaba hasta hace poco, y América Latina tiene una cuota alta en esta situación.
De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) actualizó su informe Perspectivas de la Economía Global, y concluyó que “el repunte de la actividad mundial será más gradual que lo previsto”.
El organismo calcula que el PIB global se expandiría 3,4 por ciento, mejor que el 3,1 por ciento con el que habría cerrado el 2015, pero 0,2 puntos menos que la proyección que habían hecho en octubre.
No obstante, el FMI advierte que “a menos que las transiciones críticas que están ocurriendo en la economía mundial lleguen a buen término, el crecimiento mundial podría descarrilarse”, y enumera varios factores de riesgo.
Entre ellos están un mayor enfriamiento económico causado por China, una apreciación del dólar que afecte los balances de las empresas y el acceso a financiamiento, mayor aversión al riesgo que golpee a los mercados emergentes, y crecimiento de las tensiones geopolíticas en distintas partes del mundo que incidan en la confianza, el comercio, el turismo y la inversión.
En cuanto a las materias primas, señala que amenazan a la baja el crecimiento mundial, en la medida que deterioran las perspectivas de los productores (como Colombia). Sin embargo, esta situación también juega a favor, pues según el FMI “el reciente retroceso de los precios del petróleo puede brindar un mayor impulso a la demanda de los importadores de petróleo que el previsto actualmente, entre otras cosas al sembrar entre los consumidores la idea de que los precios seguirán más bajos durante más tiempo”.
LAS REGIONES
En las cuentas del Fondo Monetario, son pocas las zonas del mundo frente a las cuales se deterioraron las expectativas.
El mayor descenso en las estimaciones frente a octubre lo sufrió América Latina. El organismo preveía que después de la recesión del 2015 habría una recuperación, pero luego de revisar los cálculos, todo indica que este año habría números rojos otra vez, a pesar de que la mayoría de los países latinos sí está creciendo.
Para el 2016 proyecta una disminución de 0,3 por ciento en el PIB regional, mientras que en octubre esperaba un avance de 0,8 por ciento.
El gran responsable de esta proyección es Brasil, en donde el Fondo está esperando una caída de 3,5 por ciento de su economía, con lo cual la recesión se daría por segundo año consecutivo y sería más profunda de lo previsto inicialmente.
En otras partes del mundo, para los emergentes de Asia prevé un crecimiento de 6,3 por ciento, y para China espera la misma tasa de crecimiento.
Y, en cuanto a los países desarrollados, el FMI espera una expansión de 2,1 por ciento, apenas una décima por debajo de su proyección anterior.
Para EE. UU., estima 2,6 por ciento (dos décimas menos) y para la zona euro calcula 1,7 por ciento.