El Dane reveló que el PIB-real de Colombia se había expandido a un pobre ritmo del 1,1% anual durante el primer trimestre de 2017 (vs. 2,7% un año atrás). Esta cifra resultó algo inferior frente al pronóstico que venía manejando el mercado y el Banco de la República (BR), cercano al 1,3% anual. En el caso de Anif, dicha cifra ni siquiera alcanzó el piso del rango (1,4%-1,9%) que proyectábamos con base en nuestros indicadores líderes y se ubicó lejos del punto medio estimado (1,6% anual).
Allí se observaron sorpresas negativas en la mayoría de sectores, a saber: i) la minería (-9,4% observado vs. –2,5% proyectado), donde las continuas voladuras al oleoducto Caño Limón-Coveñas por parte del ELN implicaron contracciones del –12,3% en los hidrocarburos; ii) la construcción (-1,4% observado vs. +5,4% proyectado), donde el rasgamiento de la burbuja hipotecaria (no apalancada) continúa haciendo mella en la actividad edificadora (-7,1% anual), sin que las obras civiles logren contrarrestarla creciendo solo un +3,5% anual; iii) el comercio (-0,5% vs. +2%), afectado por el desplome reiterativo de la confianza de los hogares y el desempleo sostenido a niveles cercanos al 11% en las zonas urbanas; y iv) la industria (0,3% vs. 2%), gravemente afectada por la apreciación cambiaria (a ritmos del 10% anual) y lo que hemos denominado el Costo Colombia. Evitaron un mayor descalabro la buena expansión del agro (+7,7%, gracias al efecto estadístico de superación del fenómeno climático de El Niño) y de los establecimientos financieros (+4,4%, a pesar del aterrizaje “no tan suave” de la cartera crediticia creciendo ahora a un 2,5% real anual).
Tras este pobre desempeño del primer trimestre de 2017, las perspectivas del segundo trimestre no lucen muy halagadoras, pues nuestro ALI pronostica expansiones de solo 1,8% anual. De ser así, se estarían completando cuatro trimestres creciendo por debajo de 2% anual, ni siquiera alcanzando el bajo potencial de 3% anual en que se encuentra Colombia para el período 2015-2020. En ello incidirían la baja confianza de los consumidores (aún en terreno negativo) y la compleja situación de desorden público, con paros reiterativos de trabajadores públicos y bloqueos en la zona del Pacífico que amenazan con el resurgimiento del narcotráfico. La única variable que aún muestra un comportamiento aceptable es el desempleo nacional (promediando un 10,2% durante enero-abril de 2017, -0,1% frente a un año atrás), aunque ello es algo sorpresivo frente al desempleo urbano del 11,4%. La única forma en que cuadran estas cifras a nivel nacional es bajo la lectura de “pleno empleo rural”, con tasas de desempleo de solo 5,6%.
A nivel macroeconómico, la calidad del llamado “ajuste externo” de Colombia todavía deja mucho que desear, tanto en sus elementos “por encima de la línea” (centrado en contracciones de las importaciones, en vez de tenerse el esperado repunte y diversificación exportadora), como por “debajo de la línea” (dependiendo de una peligrosa mezcla de mayor endeudamiento público-privado e inversión de portafolio de corto plazo). Esto último, en conjunción con los faltantes fiscales y el elevado stock de deuda pública (bordeando niveles de 60% del PIB), ha llevado nuevamente a la calificadora Moody’s a expresar sesgos hacia una “perspectiva negativa”, como la que ha mantenido la calificadora S&P; en contraste, el FMI y Fitch sostienen lecturas positivas sobre la velocidad del ajuste en los “déficits gemelos”.
A nivel internacional, Estados Unidos estaría expandiéndose a tasas del 2,1% durante 2017 (vs. 1,6% en 2016), pero se desaceleraría hacia 1,8% en 2018, dadas las dificultades de implementar el plan de mayores gastos en infraestructura y alivios tributarios. De hecho, el borrador de Presupuesto que se discute en el Congreso enfrenta fuerte oposición (incluyendo la bancada republicana), dado su exagerado impulso al sector defensa en detrimento de los gastos en seguridad social.
La Zona Euro se aceleraría hacia expansiones del 2% (vs. 1,7% en 2016), una vez disipados los riesgos políticos en Francia (ante la derrota de Le Pen a manos de Macron, con amplios márgenes del 32% en segunda vuelta). Las economías emergentes parecen haber tocado fondo y repuntarían hacia crecimientos del 4,7% en 2017 (vs. 4,1% en 2016). No obstante, América Latina se expandiría a tasas subpar de solo +1,6% (vs. -08% en 2016), persistiendo problemas de baja productividad, pérdidas de crecimiento potencial (ahora a ritmos del 3% anual) y con alta dependencia en commodities y elevados niveles de deuda pública y privada.
A pesar del pobre inicio del año y de la frágil recuperación internacional, Anif ha optado por mantener inalterado su pronóstico de crecimiento para Colombia en un 2,2% para 2017, aunque ahora manejamos un sesgo bajista (lo cual podría llevarnos hacia umbrales de crecimiento de solo 1,8% en 2017, si es que el rebote del segundo trimestre no se consolida). Cristalizar estos resultados dependerá de: i) los potenciales repuntes en el precio del petróleo-Brent hacia US$55-60/barril (vs. US$50-55/barril actuales), lo cual dependerá de los efectos de los acuerdos de recorte de la Opec y de la “elasticidad” que muestre la producción de shale-oil de Estados Unidos; y ii) la aceleración en las ejecuciones de infraestructura local, afectadas de forma múltiple por la quiebra de Collins en el Túnel de la Línea, la corrupción impactando diversos proyectos y ahora la paralización de la obra de Cruz del Viso de la española Sacyr.
Análisis por el lado de la oferta
Ya mencionamos cómo los únicos sectores que lograron expansiones favorables durante el primer trimestre de 2017 fueron el agro (+7,7% vs. –0,1% un año atrás) y los establecimientos financieros (+4,4% vs. +4,9%). En el primer caso, se destacaron las expansiones en los cultivos de cereales (32,7%), legumbres-tubérculos (15,6%) y café (11,5%), todos ellos repuntando una vez superadas las tensiones climáticas de un año atrás. En el segundo caso, la intermediación financiera (propiamente dicha) registró expansiones del 6,4%, desacelerándose frente al 11,5% de un año atrás. Allí el mayor margen financiero (ante los aumentos en la repo por +200pb durante 2016) y los rendimientos de inversiones (aupados por la burbuja en los TES dada la complacencia de los capitales offshore) amortiguaron el aterrizaje “no tan suave” de la cartera crediticia (con crecimientos de solo el 2,5% real anual en marzo de 2017 vs. 4,5% un año atrás).
Los servicios sociales se expandieron al 2,2% anual durante el primer trimestre de 2017, desacelerándose frente al 3,6% observado un año atrás. Ello se explica principalmente por el rubro de administración pública-defensa (2.6% vs. 3.8%), dadas las menores ejecuciones presupuestales. Por su parte, la industria continuó estancada, apenas expandiéndose al 0.3% (vs. 4.3% un año atrás). Allí persisten los lastres en competitividad, evidenciados en contracciones del -2% anual en la industria sin la cadena petroquímica.
El transporte (-0.3% vs. +0.9% un año atrás) y el comercio-turismo (-0.5% vs. +2.8%) mostraron ligeras contracciones durante el primer trimestre de 2017. En el primer caso, pesó la debilidad del transporte terrestre (+0.5%) y las telecomunicaciones (-2.3%). En el segundo caso, las ventas de comercio (-0.5%) se vieron afectadas por: i) el aumento del IVA del 16% al 19% según la Ley 1819 de 2016; y ii) las persistentes lecturas negativas del Índice de Confianza del Consumidor, todavía en terreno negativo en abril (-13, aunque mejorando frente a mínimos históricos cercanos a -30).
Los peores desempeños se observaron en la construcción (-1.4% vs. +5.5% un año atrás) y la minería (-9.4% vs. -4.6%). En la construcción, ya mencionamos cómo el rasgamiento de la burbuja hipotecaria (no apalancada) continúa haciendo mella en las contracciones de las edificaciones (-7.1% vs. +11.5%), particularmente en las residenciales (-8.4% vs. +13.1%). Lo anterior opacó un moderado crecimiento en las obras civiles (+3.5% vs. -0.5%), donde se observaron efectos encontrados provenientes de carreteras-calles (+12.3%) y oleoductospoliductos (-5.1%). Por su parte, en la minería, los lastres en los hidrocarburos (-12.3%) contrarresta ron las moderadas expansiones del carbón (+2.8%).
Análisis por el lado de la demanda
La demanda interna creció solo un 1.1% anual durante el primer trimestre de 2017 (vs. 1.4% observado un año atrás). Allí el consumo privado se desaceleró hacia expansiones del 1.1% (vs. 2.8% un año atrás) y el público lo hizo hacia el 2.1% (vs. 3.9%). Continúa preocupando la debilidad en la Formación Bruta de Capital Fijo-FBKF, contrayéndose al -0.7% (vs. -4% un año atrás). Al interior de dicha FBKF, los rubros de mayor apalancamiento productivo, como las obras civiles, finalmente empezaron a exhibir algo de recuperación (+3.7%), aun que continúa la postración de la maquinaria-equipo (-3.9%). Con ello, la relación FBKF/PIB siguió descendiendo hacia niveles del 27% (vs. valores del 29% en años anteriores). Más aún, al descontar de dicha FBKF el cuasi consumo de las edificaciones, la relación FBKF/PIB desciende al 20%. Así, el crecimiento potencial implícito en dicho apalancamiento productivo es del orden del 3%-3.5% para la Colombia del período 2017-2018 (vs. el 4%-4.5% histórico observado por quinquenios unos años atrás).
El sector externo ha seguido ajustándose vía menores volúmenes importados, contrayéndose a ritmos del -0.4% anual en el primer trimestre de 2017 (vs. -5.8% un año atrás). Al contabilizar los valores importados, se observan repuntes puntuales del +6.8% anual (vs. -25.1% un año atrás). De la misma manera, los volúmenes exportados mostraron contracciones del -3.6% en el período de referencia (vs. +0.7% un año atrás), aun cuando el valor de las exportaciones aumentó a tasas del +31.4% (vs. -31.3%), principalmente por la recuperación de los precios de los commodities.
Conclusiones
Hemos visto cómo la economía colombiana mostró fuertes desaceleraciones hacia expansiones de solo un 1.1% durante el primer trimestre de 2017 (vs. 2.7% un año atrás). Como ya lo explicamos, Anif ha optado por mantener inalterado su pronóstico de crecimiento del 2.2% para 2017, aunque ahora tenemos un sesgo bajista que podría llevarnos a reducirlo hacia el 1.8% de no consolidarse la recuperación del segundo trimestre hacia un mínimo del 1.6% anual. Hemos realizado algunos rebalanceos en el crecimiento sectorial de 2017, incluyendo: i) menores dinamismos en la industria (2.4% ahora vs. la estimación anterior del 3%) y la construcción (4.2% vs. 5.3%); y ii) leves revisiones al alza en el agro (3% ahora vs. la estimación anterior del 2.3%), dada la sorpresa positiva durante el inicio del año (aunque ello debería moderarse dado el efecto de las copiosas lluvias), y los establecimientos financieros (4.1% vs. 3.7% antes).
Materializar esta proyección del 2.2% para 2017 dependerá de la trayectoria de los precios del petróleo y del dinamismo prospectivo de las obras 4G (las cuales arrancaron lentas en 2016 e inicios de 2017). El impulso contracíclico de la política monetaria del BR podría estarse agotando ante el reciente aumento en la inflación subyacente (resultante de la “inercia salarial”), a pesar de tenerse una brecha de Producto negativa. En el frente fiscal, a pesar de la retórica oficial del programa Colombia Repunta, el espacio presupuestal luce agotado, donde es claro que los faltantes estructurales a nivel de déficit del Gobierno Central (del orden del 2%-3% del PIB) requerirán medidas de fondo por parte de la Comisión de Expertos en Gasto Público, las cuales solo estaría implementando la nueva administración en agosto de 2018.
Sergio Clavijo. Colaboración Ekaterina Cuéllar-Nelson Vera