Existe confianza, valoración y reconocimiento del aporte de las empresas, pero estas tienen aún mucho trabajo por hacer.
Ayer se realizó el lanzamiento del Laboratorio Empresarial Colombiano, una iniciativa de la Universidad del Rosario, el Centro Nacional de Consultoría y EL TIEMPO, la casa editorial a la que pertenece este diario. La iniciativa de investigación alrededor de la voz de las empresas en Colombia y su diálogo con la sociedad se inauguró con la presentación de los resultados de la primera Gran Encuesta sobre Clima Empresarial.
La medición inaugural de este proyecto -necesario y urgente en momentos en que la retórica hostil contra los sectores empresariales se está elevando desde el frente político- pinta una interesante radiografía sobre cómo los colombianos perciben las compañías privadas y su rol en el desarrollo del país. En primer lugar, la percepción de los encuestados sobre las empresas gira en torno a la confianza y la admiración: mientras el 77% manifiesta que admira mucho a la compañía en que trabaja, el 66% las admira y respeta en general.
En términos de generación de confianza, prácticamente seis de cada diez ciudadanos expresan confiar en las empresas y, ya a nivel de instituciones, el empresariado recoge un 73%. Estos son niveles que superan otras instituciones tradicionalmente muy respetadas por los colombianos como las Fuerzas Militares (65%) y la Iglesia Católica (63%). De hecho, la Presidencia de la República sólo despierta un 42% de confianza y el Congreso 24%.
Estas son cifras que se sintonizan con resultados de otras mediciones. Por ejemplo, en la más reciente encuesta de Invamer de abril pasado la favorabilidad de los empresarios registró un 58% frente un rechazo del 35%. Casi idéntico resultado trae la encuesta del Laboratorio Empresarial: 57% afirmar “tener una imagen positiva” de las empresas.
En medio de un entorno político donde el sesgo anti-empresarial sube su tono, estos resultados son cruciales para comprender que una mayoría sólida de compatriotas sostiene una percepción positiva y de confianza a las actividades privadas.
Dicho lo anterior, los datos reflejan varios desafíos para el empresariado, sus voceros y algunos de sus sectores. Por ejemplo, sólo el 46% cree que las compañías “parecen ser conscientes de su responsabilidad con la sociedad”, el 39% considera que las empresas “fomentan una mayor responsabilidad ambiental” y el 27% que las empresas “luchan contra la corrupción en todas sus formas”.
Si bien el sector privado colombiano ha avanzado en sus compromisos ambientales, sociales y de inclusión (ESG), estos logros corporativos son aún desconocidos o no percibidos por la gran mayoría de los ciudadanos.
Por otro lado, en materia sectorial, muchas ramas de la actividad económica son vistas por más del 80% de los encuestados como positivas para el desarrollo del país como la industria petrolera(81) y el comercio (95%). No obstante, la minería es calificada como positiva por menos de la mitad 48%, materializando las dificultades del sector extractivo en transmitir su valor y su contribución.
El Laboratorio Empresarial Colombiano estrenó asimismo tres indicadores sobre la gestión de las compañías: la aceptación de la gestión empresarial, la percepción de la responsabilidad ciudadana de las empresas y el índice de ambiente positivo.
Este último, por ejemplo, que se construye a partir de apoyo que registra la gente que las empresas reciben, reportó un nivel de 51,4%. En otras palabras, una opinión dividida por parte del público. En conclusión, existe confianza, valoración y reconocimiento del aporte de las empresas, pero éstas tienen aún mucho trabajo por hacer.
Francisco Miranda Hamburger