El buen funcionamiento del comercio internacional se vuelve casi que una necesidad para que todas las economías sigan su senda de recuperación.
Pese a que una de las esperanzas de la economía mundial era que la crisis de los contenedores se empezara a disipar en los primeros meses de 2022 y fuera ya historia para el segundo semestre del presente año, cada vez son más las voces que apuntan a que es muy probable que los problemas en el suministro mundial se extiendan hasta el próximo año.
El último en sumarse a esta alerta fue el FMI, pues en la revisión de la economía de Europa aseguró que seguiría sintiendo estos problemas hasta 2023, al tiempo que dijo que el bloque podría haber crecido 2 por ciento más sin la presencia de esta disrupción.
Precisamente, en el más reciente informe de la Unctad, publicado ayer, la agencia comercial de Naciones Unidas señala a la persistencia de la crisis de contenedores como uno de los principales riesgos que enfrentará el comercio mundial en el 2022, junto con otros aspectos como el alto endeudamiento en el mundo, la inflación en Estados Unidos o los problemas inmobiliarios en China.
Esto supone una mayor presión después de un buen año para esta industria en 2021, pues el comercio mundial, según la Unctad, repuntó un 25 por ciento el año pasado, lo que le permitió superar también en un 13 por ciento las cifras registradas en el 2019. Este es un desempeño similar al que registraron las exportaciones de Colombia el pasado ejercicio, las cuales crecieron más de 30 por ciento.
Es innegable que el buen funcionamiento del comercio internacional se vuelve casi que una necesidad para que todas las economías sigan su senda de recuperación tras la pandemia, y Colombia no es una excepción. Es por eso que cuanto antes se logre superar esta disrupción en la logística global, antes se irán los nubarrones que planean sobre el sector.
Francisco Miranda Hamburger