La escasez y demora en las entregas de gas proveniente de Rusia pusieron en jaque a varias naciones de Europa, cuyos gobiernos están anunciado que echarán mano otra vez del carbón para producir energía, como medida de emergencia derivada de la guerra que el gobierno ruso mantiene contra Ucrania.
Esta situación abre una oportunidad para que el país logre alcanzar los niveles de exportación del mineral vistos en el 2018 o más, uno de los mejores años del país en ese frente, dicen los expertos, quienes señalan que algunos países ya ha comenzado a tocar las puertas de Colombia.
Si el país tuviera hoy en día el nivel de exportación del 2018, en el primer trimestre no habría vendido 1.960 millones de dólares gracias a la bonanza, sino 3.436 millones de dólares.
Incluso, si las ventas de carbón al exterior en el primer trimestre de 2022 hubieran tenido el mismo nivel del mismo lapso del 2021 (14,6 millones de toneladas), el valor comercializado hubiera sido superior en 199 millones de dólares, es decir más de 777.000 millones de pesos.
Alemania, Austria y Países Bajos están entre las naciones que ya tomaron la decisión de volver a la generación de energía haciendo uso del carbón, aunque mantienen sus metas de descarbonización para el 2030, como lo ratificó el gobierno alemán, que reiteró que apelar al uso de ese mineral es solo una medida de emergencia 'amarga' pero necesaria para sortear la crisis en el suministro del gas debido al conflicto de Rusia en Ucrania.
"Para reducir el consumo de gas, se tiene que usar menos gas para producir electricidad. En su lugar, se deberán utilizar más las centrales de carbón", declaró el ministerio de Economía en un comunicado.
Fue la reacción del gobierno alemán ante los anuncios de la semana anterior del gigante ruso Gazprom sobre la reducción de entregas de gas, a través del gasoducto Nord Stream, en el contexto de la guerra en Ucrania y el pulso energético entre los países occidentales y Moscú. Esta medida es un giro de 180 grados para el gobierno de coalición alemán, que incluye a los ecologistas y que prometió abandonar el uso de carbón antes de 2030.
"Es amargo, pero es indispensable para reducir el consumo de gas", declaró el ministro de Economía, el ecologista Robert Habeck, en un comunicado. Una ley en esta dirección será adoptada de aquí a principios de verano, añadió. En este marco, el gobierno permitirá el uso de centrales de carbón llamadas "de reserva", ya que hoy sólo servían en último recurso. El ministro aseguró, no obstante, que esta medida de recurrir al carbón era "provisional", ante la "agravación" de la situación del mercado gasístico.
Gazprom redujo esta semana sus entregas a través del Nord Stream un 40 por ciento, y luego un 33 por ceinto, alegando un problema técnico. Pero para el gobierno alemán se trata de una "decisión política", en el contexto del apoyo de los países occidentales a Ucrania en la guerra contra Rusia. "No tenemos que hacernos ilusiones, estamos ante una prueba de fuerza con Putin", comentó.
Racionamiento
El paquete de medidas anunciado el domingo también prevé un sistema de "subastas" para la venta de gas a las industrias, lo que permitiría, según Berlín, reducir el consumo del poderoso sector manufacturero alemán. El Estado ofrecerá, en un dispositivo parecido a un concurso de licitación, una remuneración a las empresas que prometan el ahorro energético más importante.Este mecanismo contó con el beneplácito de la industria.
"Esto permite orientar la reducción ahí donde los daños son menos importantes", declaró en un comunicado el domingo la Asociación Alemana de Fabricantes de Maquinaria (VDMA).
Frente a la urgencia de la situación, el gobierno alemán también quiere hacer hincapié en el ahorro de energía. "Cada kilovatio cuenta", insistió el ministro. A mediados de junio, se lanzó una amplia campaña destinada al público en general y a las empresas. "Se tiene que hacer todo lo necesario para reducir nuestro consumo. Y la industria es un factor esencial", recalcó Habeck. "La seguridad del suministro está garantizada" pero "la situación es grave", resumió.
Pese a dichos anuncios, Alemania, mantiene su objetivo de abandonar esta fuente de energía contaminante para 2030, informó este lunes el gobierno.
"La fecha de salida del carbón en 2030 no está en duda en absoluto. Es más importante que nunca que se realice en 2030", dijo el portavoz del ministerio de Economía, Stephan Gabriel Haufe, en una rueda de prensa.
Reapertura de mina de carbón
Pero la medida de apelar más al carbón no solo fue de Alemania, también Austria y los Países Bajos acaban de tomar decisiones en esa misma dirección.
También el gobierno austriaco indicó este domingo la reapertura de una planta de
carbón desafectada ante la disminución de las entregas de gas ruso. Con el grupo Verbund, principal proveedor de electricidad del país, "se ha acordado reactivar la central térmica" de Mellach (sur), actualmente cerrada, anunció la cancillería en un comunicado emitido tras una reunión de crisis.
El objetivo es "que en caso de urgencia pueda producir de nuevo electricidad a partir del carbón", añade el documento. El proceso tardará varios meses, precisó el ministerio de Medioambiente, respondiendo a una pregunta de la agencia de prensa APA.
La planta de Mellach, última central de carbón de Austria, cerró en 2020 después de que el gobierno decidiera eliminar esta fuente de energía contaminante y producir el ciento por ciento de la electricidad con renovables para 2030.
"Nuestro principal objetivo es asegurar el abastecimiento del país", dijo el canciller conservador Karl Nehammer, que gobierna con el partido de los Verdes.
Centrales a máxima capacidad
Por su parte, los Países Bajos anunciaron este lunes el levantamiento de las restricciones a la generación de electricidad con carbón para compensar la caída del suministro de gas procedente de Rusia.
"El Consejo de Ministros ha decidido levantar inmediatamente las restricciones a la producción de las centrales eléctricas de carbón de 2022 a 2024", anunció el ministro de Clima y Energía, Rob Jetten, en rueda de prensa.
"Esto significa que las centrales eléctricas de carbón pueden volver a funcionar a pleno rendimiento en lugar del máximo del 35 por ciento", añadió.
La decisión se produce un día después de que Alemania decidiera utilizar más
carbón para compensar los cortes en el suministro de gas ruso. Desde enero, las centrales de carbón neerlandesas no podían funcionar a más del 35 por ciento de su capacidad máxima para reducir sus emisiones de CO2.
Oportunidad para Colombia
Aunque, luego de la suspensión de compra de carbón ruso por parte de Europa, los países del Viejo Continente han tocado las puertas del sector minero colombiano para que los provea de esta materia prima, las compañías que operan en Colombia quieren relaciones de largo plazo y sostenidas en el tiempo.
“Si Europa lo puede ofrecer, estamos listos a ofrecérselo, pero toca revisar si quiere tener relaciones sostenidas con el carbón colombiano y con las empresas colombianas, porque si es para resolver un problema puntual, uno no va a dejar clientes con los cuales sí tiene ese relacionamiento largo y sostenido”, asegura Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM).
Y es que se trata de que los consumidores de ese país y Europa como tal tengan ese interés por hacerlo, ya que en los últimos años adoptaron una política para desincentivar la compra de carbón en Colombia y su proveedor pasó a ser Rusia, pero ahora con el conflicto todo les cambió.
Después de llegar a producir 90 millones de toneladas en 2017, el nivel de extracción de carbón en Colombia cayó a 40 millones de toneladas en 2020, más que por la pandemia debido a la huelga en Cerrejón, y en 2021 se pasó a 49 millones de toneladas, cifra que subió en 2021 a 60 millones de tonelada, y la proyección del sector es alcanzar los 75 millones de toneladas en 2022, un nivel mejor que, en todo caso, se quedará corto en el aprovechamiento pleno de la bonanza carbonera.