Sin duda la crisis de suministros se está volviendo más peligrosa de lo que se pensaba.
En los últimos días se han visto varios indicadores que empiezan a hacer más grande el temor de que la crisis de suministros a nivel mundial tenga un fuerte impacto en la industria automotriz, altamente dependiente de componentes como semiconductores y chips, que son dos de los que presentan una mayor escasez por los problemas globales.
Ayer mismo se conoció que la producción de automóviles en México, en términos anuales, cayó un 25,9 por ciento durante octubre. De igual forma, ese mismo indicador, para el mismo periodo, presentó una baja de 24,8 por ciento en Brasil. Que los dos gigantes del sector en Latinoamérica presenten un desplome así, y más comparándolo frente a un lapso en el que la pandemia ya estaba presente, muestran que esa amenaza es real y ya se está sintiendo.
Pero el efecto no se ve solo en América Latina. En Estados Unidos el índice ISM, que mide la actividad industrial de la primera potencia económica del mundo, volvió a presentar un descenso en octubre, y según el reporte, el sector automotor es el más afectado. En Alemania, otro de los productores insignia, las cifras para el décimo mes de este año presentaron una baja de 34,9 por ciento, un dato similar al que anunció España, con una caída de 32,2 por ciento.
En Colombia las marcas todavía no han reportado problemas de suministro de unidades de vehículos para la venta, pero si se extiende el descenso de producción en los grandes países fabricantes de estos es de esperar que en algún momento se empiecen a notar los efectos en el mercado nacional. Esta situación, de darse, podría poner en jaque la recuperación el sector, que en octubre presentó el mayor dinamismo de lo que va de este año, al colocar un total de 23.343 unidades.
Sin duda la crisis de suministros se está volviendo más peligrosa de lo que se pensaba.
Francisco Miranda Hamburger