La Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) se ha puesto en la tarea de construir un Índice de Competitividad (IC). El resultado muestra que Colombia ha estado “rajada” en materia de competitividad durante los últimos 15 años, pues dicho indicador nunca sobrepasa puntajes de 3 (sobre 5). Sin embargo, se evidencian algunas variaciones en los diferentes períodos.
Durante 2000-2005 se vieron algunas mejoras en el IC, pasando de 2.2 a 2.5. Allí resultaron clave los efectos provenientes de: i) menores brechas en el salario mínimo respecto del promedio regional (prácticamente logrando igualar los 162 dólares por mes de la Alianza del Pacífico), aunque allí se observan algunos ruidos cambiarios; y ii) los mencionados alivios tributarios de Uribe-I (2002-2006), reduciendo las tarifas efectivas de las firmas del 41 al 37 por ciento.
Dichas ganancias se reversaron en 2010, registrando el IC valores mínimos de 1.7. En ello pesaron los graves daños de la “Enfermedad Holandesa” y las mayores cargas tributarias introducidas por la Administración Santos-I (al prohibir las deducciones por reinversión en activos fijos vía la Ley 1430 de 2010).
Costo de fletes
Colombia ha mostrado niveles elevados en sus costos de transporte durante buena parte de los últimos cincuenta años. Ello se refleja en elevados fletes de transporte (promedio exportación-importación), los cuales superan los de la región.
En efecto, durante 2000-2015, el costo total promedio por contenedor de Colombia pasó de 1.760 a 2.400 dólares, duplicando los registros promedio de la Alianza del Pacífico (1.100 dólares). Allí nos ha rebasado incluso México (1.700 dólares), el cual apenas hace una década registraba niveles similares a los de Colombia.
Finalmente, el IC ha venido repuntando durante el último quinquenio, llegando a sus niveles más altos de 2.7 actualmente. Ello es consistente con mejoras en los frentes de: i) menores costos energéticos, según lo mandado en la Ley 1430 de 2010 y reforzado mediante el Pipe-I; ii) menores brechas del salario mínimo contra la región, prácticamente alcanzando los 255 dólares de la Alianza del Pacífico en 2015; iii) reducciones de 13.5 puntos porcentuales en los costos no salariales, de acuerdo con la Ley 1607 de 2012 (aunque vimos cómo todavía dichos sobrecostos permanecen en niveles elevados cercanos al 50 por ciento del salario); y iv) mayor competitividad vía Índice de tasa de cambio real en línea con el “fin anticipado del auge mineroenergético” y las perspectivas de la normalización monetaria del Fed en Estados Unidos.
Al margen de dicho repunte del IC, el análisis por componentes muestra lastres permanentes en los frentes de: i) educación, donde los incrementos recientes en cobertura no han estado acompañados por mejoras en la calidad; ii) facilidad para hacer negocios, reflejando la actual parálisis institucional de la justicia en Colombia; y iii) los elevados costos de transporte, dado el rezago histórico en la dotación de infraestructura.
Ante esta realidad, Anif enfatiza la urgencia de seguir avanzando en materia de reformas transversales: i) acelerar el paso en materia de inversión en infraestructura y logística, para reducir los sobrecostos de transporte; y ii) profundizar las reformas en el frente de reducción.
Aquí no debe olvidarse que el reciente alivio vía devaluación de la tasa de cambio soluciona solo uno del “rosario” de problemas que enfrenta el aparato productivo nacional. *Presidente de Anif.